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-96- si un nifio quiere comer peras y sale al campo a buscar– las, no se subirá a un roble que produce bellotas: o si quiere comer uvas, no irá a recogerlas a un melonar; si lo hiciera, todos vosotros os reirías de él y lo tendriais por tonto, ¿no es verdad? Pues lo mismo sucede en las cosas de la vida; para -saber las ideas y las intenciones que cada uno tiene, es preciso estudiar y ver lo que hace quien de ellas se deja llevar; si a la menor contradicción se encrespa el niño y profiere palabras á,l!peras y molestas a quien le aconseja, a nadie podrá hacer creer que es humilde, sino que ali– menta en su interior pensamientos de orgullo y altanería; si oís que alguien dice palabras groseras o hace impuras cosas, no podréis creer, por más que él lo diga, que tiene ,el corazón limpio, ni que es casto y bien educado, pues la fealdad de sus obras lo está denunciando; si veis a un un nifío siempre acompafíado de chiquillos malos, o le– yendo malos libros y contando cuentos de subido color, podéis estar ciertos que es él como los libros que lee, o como los chiquillos con quienes anda, o como los héroes indignos de los cuentos que tanto repite y saborea; si no lo fuera, no podría sufrir tan malas compafíías. Obras bue– nas son buenas razones para demostrar que somos bue– nos. Dejar crecer las ufías como gatos y ponerse guan– tes para ocultarlas y sacarlas en el momento que conven– ga, es ser gato solapado y muy ladino. Usar dientes como de lobo para morder cuando llega la ocasión de hacer da– fío a los incautos y andar muy vestidito con lana de man– sos corderitos es ser hipócrita, aborrecible a los ojos de Dios y de los hombres. Si somos amigos de Jesús con la sinceridad que El lo es de nosotros, probémoslo con obras, como El lo .ha probado, haciéndonos tantos bienes y muriendo por salvarnos.
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