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-89- mo producto lógico de una doctrina, esta doctrina es mala, y cuando alguien sustenta ideas buenas, pero hace obras malas, tenemos que suponer que fomenta en su espíritu ideas malas de donde nacen aquellas obras pe– caminosas. De estos hipócritas dijo Jesús, «creed lo que os ensefían de palabra, pero no hagais lo que ello& hacen». Tal es el doble proceso de la hipocresía estig– matizada definitivamente por el Maestro Divino, quien asegura que no reconoce a nadie por discípulo, porque le llame, «Señor, Señor,»sino porque llamándole, como buen siervo cumple su voluntad. Jesús era la Verdad increada, su Palabra era expresión vital de verdades. eternas: por lo mismo, la mentira y la hipocresía, que es la mentira vivida, repugna substancialmente aJesús. Podía ser tolerante con la ignorancia, con la debilidad,. con la miseria, pero con la mentira ... no. Argumento apologético. Desgraciadamente la severa conmonición de la Verdad Personal contra escribas y fariseos tenemos que aplicarla siempre con oportunidad a los continuadores de aquella inicua farsa legal que los enemigos de hoy aplican al pueblo cristiano. Hoy también se usurpa la doctrina divina del Evangelio por quienes no tienen su espíritu para engañar incautos e inducirlos a abandonar a Jesucristo y repudiar su Iglesia santa. No pueden ofre– cer al sencillo pueblo obra alguna que los autorice co– mo maestros, pero en cambio, tienen palabras; son co– mediantes interesados en oficiar d.e Cristo cuyas ves-
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