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-82- quiera de sus eslabones, se producirá en nuestras almas el aislamiento de lo celestial. El día festivo es jornada del alma, el templo es oasis de descanso refrigerador, el sacerdote es pontífice para allegarse a Dios,Jesucris– to es el intermedario único y la razón meritoria y cau– sal de la vida del alma; guardémonos por tanto, de pro– fanar lo santo en ninguna de estas manifestaciones. Dad a Dios su tiempo: lo contrario es como un sa– crilegio, ya que El se lo ha reservado y lo ha defendido con riguroso mandamiento. Así podremos esperar del Sefior que bendiga nuestro tiempo, el del trabajo ma– terial para las necesidades de la vida de la tierra. Huid de las alarmas impías propaladas por quienes quisieran hacer creer que los días consagrados al Señor son perdidos, o que, si se cesa en el trabajo, será nece– sario para la salud irse el domingo al campo, a cazar, o a solazarse en cabarets, cines y juegos de sport o ex– cursiones y encerronas, en cafés y clubs; es lo único que pueden ofrecer y ofrecen para la cultura del espíri– tu; pero bien sabemos por triste experiencia los frutos amargos de ese cambio para ei individuo, la familia y los pueblos.

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