BCCCAP00000000000000000001106

SeKto Domingo después de Pentecostés Trabajando oportunamente y fiando de la Providencia Divina para el sustento del cuerpo, podemos y debemos dedicar su tiempo al culto de Dios y a buscar el alimento del espíritu. San– tidad de los días a esto consagrados. · Evangelio, según San Mateo (Cap. VIII). En aquel tiempo: Habíéndose juntado otra vez un gran concurso de gente al rededor de Jesús, y no teniendo que comer, convocados sus discí– pulos, les dijo: Me dá compasión esta multitud de gentes, porque hace ya tres días que están con– migo, y no tienen que comer. Y si los envío a sus casas en ayunas, desfallecerán en el camino; pues algunos de ellos han venido de lej<Js. Respondié– ronle sus discípulos: Y ¿cómo podrá nadie, en esta soledad procurarles pan en abundancia? El les preguntó: ¿cuántos panes tenéis? Respondie– ron; siete. Entonces mandó Jesús a la gente que se sentara en tierra; y· tomando los siete panes, dando gracias, los partió, y dábaselos a sus dis– cípulos para que los distribuyesen entre la gente, y se los repartieron. Tenían además algµnos pe-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz