BCCCAP00000000000000000001106
-145- a Jericó, y cayó en manos de ladrones que lrJ des• pojaron de todo, le cubrieron de heridas, y se fueron. dejándole medio muerto. Bajaba casual– · mente por el mismo camino un sacerdote, y aun– que le vió, pasó de largo. Igualmente un levita, a pesar de que se halló vecino al sitio, y le;miró, tiró adelante. Pero un pasajero, de nación Sama– ritano, llegóse a donde estaba, y viéndole, mo– vióse a compasión; y. arrimándose, vendó sus he– ridas, bañándolas con aceite y vino, y subiéndo– le en su cabalgadura, le condujo al mesón, y cui– dó de él en un todo. Al día siguiente sacó dos denarios de plata, y dióselo al mesonero, dicién· dole: Cuídame a este hombre, y todo lo que gas– tares de más, yo te lo abonaré a mi vuelta. ¿Quién de estos tres te parece haber sido el pró• jimo del que cayó en manos de los ladrones? Aquel, respondió el doctor, que usó de misericor– dia con él. · Pues anda, díjole jesús, y has tu otro tanto. Aclaración literal del texto Preséntanos hoy el Evangelio un escriba, al pare– cer sincero investigador de la verdad, que desea obte– ner del divino Maestro respuesta precisa sobre, el pri– mero y más esencial mandamiento del Decálogo. Jesús le invita primeramente a repetir el texto mismo del man– damiento primero de la Ley, y el escriba contesta com– pendiando muy bien el orden de la caridad, haciéndola germinar en las profundidades del alma que ama a Dios, y manifestándose en la inteligencia, en el corazón y en 10
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz