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-142- ra por la Fe que recibisteis en el santo Bautismo, no po– dríais oir ni entender la palabra de Dios, seríais sordos, y por lo mismo, no podríais saber hablar de las cosas del alma y del cielo, pues solo Dios las sabe y El las revela a los que pueden y quieren oirle. Pero, en cuanto el niflo queda bautizado, desaparece el pecado original que era como un tapón o estorbo que tenia en el alma y que le impedía ponerse en comunicación con Dios; y si al llegar al uso de la razón, recibe instrucción conveniente y escu– cha la doctrina y continúa estudiando lo que Dios le dice, será un gran sabio con sabiduría celestial, y podrá res– ponder satisfactoriamente a las preguntas importantísi– mas sobre el origen y fin del hombre, y sobre la natura– leza de Dios, y sobre la otra vida; cosa que no saben ha– cer los sabiondos del mundo por no haber oído antes al Señor, por ser como sordos y mudos que cuando quieren decir algo, gritan, desentonan y hacen mil gestos incohe– rentes que inspiran compasión. ¡Y cuantos hay en el mun– do de estos ignorantes empeñados en hablar de lo que no entienden ni quieren entender!! Muy mal os sabe a veces que el sacerdote os llame al catecismo o a la Misa: o que, en la escuela, se os obligue a estudiar la doctrina, o que vuestra buena madre no os dé la merienda, si no aprendéis antes la lección de cate– cismo impuesta: ¿No es verdad? Pero acordáos que Jesús llamó aparte y llevó del brazo al sordo-mudo para curarlo, para restituirle el oído y el habla: que si aquel desgraciado se hubiera resistido a ser llevado a la presencia de Jesús o a obedecerle, cuando lo separaba de la gente, no hubiera oído ni habla•, do jamás, y muriera sordo como nació, Así les pasa a los niños rebeldes, rezongones, que lloran porque han de de• jar sus amiguitos para ir a la escuela o a la iglesia a don– de les llama Dios; quédanse ignorantes, no saben decir

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