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-140~ Explicación para los niños ¡¡Qué compasión inspiran los sordo-mudosl!_Pobreci– tos!.. ellos no pueoen tener idea de la música, ni conocen la. voz de su madre, ni perciben el ruido _de un carruaje que se acerca y puede atropellarlos. Si vosotros queréis decirles algo, tenéis que mover desmesuradamente los la– bios y hacer muchos gestos con los ojos y con las manos para que os entiendan. El niiio que nace sórdó es, por ne– cesidad, mudo: ¿cómo aprendería a hablar, si no percibe el sonido de las palabras?: sabe a lo más emitir su voz a gritos, o articula algunas letras desentonadamente, des· pués de mucho ensayarse::¿conocéis vosotros algún sor– do-mudo?... Pues uno de ellos fué el que, presentado por sus padres y amigos a Jesús, obtuvo milagrosamente el oído y el Itabla en la forma que acabamos de leer en el Evangelio de hoy. Fijáos bien en los detalles de este he– c!io prodigioso. Ved cómo .el Sefior lo toma de la_mano y lo separa del concurso de curiosos que por allí había. Por qué hizo esto si él sordo-mudo no podía ser molesta· do por el ruido que la gente hacía? Jesús Jo toma aparte para demostrarle cuán de intento quiere ocuparse de su remedio, y que nada le importan los aplausos del público, y que, cuando queremos que nos conceda a1guna gracia, estaremos muého mejor solos con El que muy acompafia• dos de diversiones y amigos.

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