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-133- A.claración literal del texto Preséntanos hoy el Sto. Evangelio un sordo-mudo llevado por sus parientes a la presencia de Jesús para obtener su curación; la fama de los milagros había corrido ya por toda Galilea y Judea, y de todas partes llegaban al nuevo profeta de Israel convencidos de que con sola su palabra o con el contacto de sus manos cura– ba toda dolencia y sanaba toda enfermedad. En el caso presente el enfermo mismo no podía implorar el mila– gro sino con su· mirada y dejándose conducir a donde estaba el divino Taumaturgo; he aquí por'qué Jesús lo toma aparte y procede con él con signos exteriores que de alguna manera le hagan entender los pensamientos y las intencicmes del Sefior. Aislado así del tumulto de curiosos expectadores, Jesús humedece sus dedos con la saliva, para significar que la obra que va a ejecutar es de omnipotencia y de amor, y toca los oídos del sor– do-mudo quien, al percibir et contacto de aquellas roa– mos omnipotentes, pone toda su alma emocionada en los ojos intensamente abiertos y fijos en su bienhechor que levanta los suyos al cielo como invitándole a que ele– ve su espíritu y su corazón altá de donde va a recibir el beneficio; en aquel momento Jesús, dando hondo suspi– ro, pronuncia las palabras soberanas «Ephetta», que tra– ducidas literalmente valen tanto como decir: «Abrete» dirigidas no a tos oídos del paciente, como parecen creer tos que las traducen «Abríos», sino al paciente mismo a quien se impone como un mandato que remue– ve et impedimento nativo que estorbaba las funciones del órgano auditivo. Y efectivamente, en et mismo ins-

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