BCCCAP00000000000000000001106
-129- Explicación para .los niños ·, ¡¡Qué ridículo parece a los nifios el flamante fariseo de pie, parado en medio del templo y pregonando ante Dios sus pretendidos méritos!! Escuchadle bien; «Sefior, yo te do)' gracias, porque no soy como los demás hom– bres... yo no soy como esos pecadores arrastrados en to– dos los crímenes: yo no soy como ese desgraciado publi– cano que reza ahí en ese rincón»... Sí, sí, fariseo orgutto– so y pedante; estamos conformes, eres mucho peor, mu– cho más indigno de que Dios te atienda; no sabes ni ha– cer oración, sino presumir de ti y creerte como Dios. Eres peor que tos pecadores humildes y arrepentidos; eres más necio que todos ellos. ¿No es verdad, mis queridos nifios, que este hombrecillo tan fatuo os repugna?.. Pues... aten– ción, mucha atención, porcfue a poco que busquéis, encon– traréis entre nifios y nifias multitud de fariseos y de fari– seas. ¿Que no?.. Vosotr<;>s y todos conocemos esos nifios que andan siempre comparándose con tos otros a quienes creen peores y acusándoles de mil maldades;! Sefior cura, dice uno, yo no soy tan revolvedor como este, verdad?: ¡Padrecito, dice otro, ¿no es cierto que yo soy más bueno que ese nifio que ha dicho esto y esto?.. Oiga, Sra. maes– tra, dice una nifia, ¿verdad que yo soy la mejor de la cla– se y la que mejor me sé la Ieción? Mire, Sra. profesora, esta chiquilla es mity mala: yo estaba trabajando en mi labor y ella me ha estorbado enredando; por eso no la he concluido. Pues, en vuestras casas, la culpa de todos los desaguisados y disturbios son siempre los hermanitos pe• 9
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz