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-117- Explicación para los niños El templo es la Casa de Dios; he aquí una verdad sencillísima que los niflos entienden bien, pero que olvi· dan con demasiada frecuencia. Vienen aquí muy conten• tos quizá; pero al poco rato ya están faltando al respeto debido a la presencia de Dios; juegan, riflen, se mueven, miran por todas partes y hablan con sus vecinos, si11 acor– darse de hablar con el Seflor: le ofenden así, ofenden a los ángeles santos que revolotean por el altar y molestan a Ías personas mayores que se ven tentadas de despa– charlos de la Iglesia. Gracias que Je$ús siente preferen– cias marcadísimas por los niflos y no se conforma con que estén lejos de Sí; de lo contrario, ya :los habría echa– do muchas veces de su casa; creo yo que si se tratara de personas mayores, no les soportaría tanto. Ya veis si os quiere. Pero sería una iniquidad sin nombre abusar del amor que os tiene y ofenderle, precisamente porque os ama mucho; ¿no es verdad?.. Vosotros debéis hacer en la iglesia el oficio de ángeles, adorar, bendecir y alabar al Seflor, cantarle y desagraviarle de las blasfemias de los malos y hacerle olvidar vuestras mismas desatenciones. Para que os penetréis bien de la santidad del lugar elegido por Dios para estos actos del culto religioso, va– mos a ver sencillamente cómo el templo es en todos sus detalles un lugar de oración, que evoca la presencia de
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