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-114- nuestros templos cristianos, donde habita realmente Jesucristo, siendo El el templo, el altar, el sacrificio y el sacerdote? porque en efecto la multiplicación de los lugares consagrados al culto divino no hacen sino pro– longar y extender en todas las direcciones de la tierra el Tabernáculo único en que Dios se complace y es la causa meritoria de nuestra salvación. Desde que el pri– mer hombre profanó la tierra con su pecado, fué preciso reservar lugares determinados que, purificados previa– mente por la Sangre de Cristo, sirviesen de punto de apoyo para elevarse al cielo, como la Santa Humanidad tomada de la tierra incontaminada de la Virgen-Madre sirvió de punto de apoyo para la Redención. Después de Jesucristo, templo vivo de Dios vivo, nuestros templos serán lugares de adoración y de ex– piación «por El, en El y con El», como dice el sacer– dote en el santo Sacrificio. Quien no entra en la igle– sia queda diluído en la masa de la creación, se enajena de lo sobrenatural, rehuye el contacto real con Jesu– cristo, se disgrega de la familia de los hijos de Dios; el mismo se excomulga. Bien puede ser eljemplo la ca– sa de un buen cristiano que en tiempo de persecución la ofrece para el culto y asambleas cristianas, o las ca– tacumbas, o la choza levantada en el desierto por et apóstol y et misionero, lo mismo que las suntuosas ca– tedrales realzadas con arte e inspiración jamás iguala– das: todo lugar consagrado a Dios es santo y santamen– te hemos de entrar en él y en él orar y adorar en espí– ritu al Señor.
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