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-111- fué cuando Jesús anunció por primera vez la sílntidad de su cuerpo, indentificándolo con el templo que lo figuraba, diciéndoles: «destruid este templo y yo lo reedificaré en tres días»; lenguaje que los doctores no quisieron entender entonces, pero que recordaron al tiempo en que temían por el cumplimiento de la prueba ofrecida por Jesús, después que ellos habían villana• mente maltratado y destruido su cuerpo santísimo a fuerza de tormentos. Temieron que el muerto se recons– truyera, y se previnieron contra el prodigio; Pues bien; estando ya Jesús muy cerca del fin de su vida de Maes– tro, quiso celebrar públicamente la tercera Pascua des– pués de ta primera demostración en et templo; y como, · desgraciadamente, sus contradictores y émulos no ha• bían aprovechado la primera lección, repíteta después de llorar amargas lágrimas sobre aquella Ciudad tuya ruina y exterminio veía inminente por su obstinación en no reconocer la visita amorosa de Dios. Este es el hecho que hoy nos recuerda et Evange– lio de San Lucas. Jes~ entra otra vez en el templo y encontrando las mismas abominaciones, impone de nuevo su autoridad con miradas y palabras de indigna– ción ante las cuales todos huyen y desamparan el nego– .cio de ovejas y bueyes, de cambios y mercancías que habían instalado en el atrio llamado de tos gentiles, por– que era el reservado a tos extranjeros quevenían a ado– rar en aquellas solemnidades al verdadero Dios. «Mi casa es casa de oración,» dice hablando como Isaías: y vosotros ta habéis convertido en guarida de ladrones.» Estas palabras eran tomadas de Jeremías, y eran la condenación de un régimen religioso-político que estor-
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