BCCCAP00000000000000000001106

nono Domingo después de Pentecostds La rigurosa actitud de Jesús ante las profa– naciones del templo de Jerusalén nos ensefta el respeto que merece la Casa de Dios y tos fines por los cuales debemos entrar en ella. Evangelio, según San Lucas (Cap, XIX) En aquel tiempo al llegar jesús cerca de Jerusa– lén, poniéndose a mirar esta ciudad, derramó lágrimas sobre ella, diciendo:¡Ah!¡si conocieses también tú, por lo menos en este dfa que se te ha dado, lo que puede atraerte la paz o la felici– dad! ... Mas ahora está todo ello oculto a tus ajos. La lástima es que vendrán dfas sobre tf, en que tus enemigos te circunvalarán, y te rodearán de contramuro, y te estrecharán por todas partes, y te arrasarán, con los hijos tuyos que estarán dentro de tf, y no dejarán en tf piedra sobre pie– dra; por cuanto has desconocido el tiempo en que Dios te ha visitado. Y habiendo entrado en el templo, comenzó a hechar fuera a los que vendí– an y compraban en él, diciéndoles: Escrito está: Mi casa, es casa de oración; más vosotros la te– néis hecha cueva de ladrones: Y enseñaba todos los dtas en el templo.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz