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-106- adquisición es ·moneda corriente la riqueza poca o mucha que se tiene en la tierra, con tal que se sepa administrar• la bien; aun más, que el mejor medio de comprar el cielo es dar limosna a los pobres, que el mejor título para lle· gar a Dios es el ser pobre voluntario o resignado; aun más, que el dinero cuanto más se le desprecia más rinde, de modo que el que lo pierde por amor de Dios, encuen– tra la vida eterna. Pero... ¿qué cosa más chocante nos está diciendo hoy el Padre? Así piensa alguno de los que me escuchan. No os espantéis de lo que os digo: acordáos de lo que dice Jesús en el Evangelio que «es más difícil que entre un ri– co, apegado a sus riquezas, en el Cielo, que el que un camello pase por el ojo de una aguja de coser». De manera que el que se desprende de las riquezas y las da a los pobres tiene mucho adelantado para salvarse, pues se habrá preparado amigos que le reciban en las eternas mansiones. Así lo dice Jesús claramente en el Evangelio de hoy. Así como aquél administrador tramposo y fraudu– lento, viéndose amenazado de quedar sin pan, discurrió prepararse amigos que lo recibieran bien en su casa,favo– reciendo a los deudores de su amo con una prudencia ma– la y reprobada, así el que tiene dinero en este mundo puede, con prudencia cristiana y laudable, usarlo de ma– nera que se prepare amigos que intercedan por él ante Dios, dándoselo a los necesitados. Acordáos de las pala· bras que suelen decir los pobres, cuando alargan la mano pidiendo: «una limosnita por amor de Dios»: invocan el amor que el rico debe tener a Dios, más que al dinero; y de las palabras del que da limosna dice: «tome her– manito», declarando que la diferencia de fortuna no borra la fraternidad cristiana: y, por fin, la frase de agradecimiento que dice el socorrido: «Dios se lo pague, hermano». Así invoca la justicia de Dios que paga a cada

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