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-101 - bienes u ocupar la tierra que los produce, de tal mane– ra que llegara a ser duefío de todo? Esa es la economía anticristiana que inspira los «trust» y acaparamientos en pocas manos y produce el desequilibrio más inhumano entre los goces de la tierra: mientras unos mueren de hambre, otros guardan sus riquezas y retienen las fuen– tes de ella. No hay ley humana que pueda justificar ese desorden moral, pero tampoco hay ley humana que pue– da atajarlo sin producir choques y extorsiones: es. pre– ciso acudir a la válvula de seguridad que es la limosna obligatoria mandada por Jesucristo; « Verumtamem quot superest date eleemosinam». Bueno será que cuantos piensan en los conflictos sociales y creen que pueden solucionarse por el Estado asentaran bien en su mente este postulado. Para afirmar el derecho de pro– piedad y limitar a un tiempo los abusos de los propie– tarios es preciso inspirarse en el orden moral, no en los códigos sociales o políticos. Dios es Padre de todos: no nos ha creado para en– contrar la felicidad pléna en este mundo: pero su amor paternal no puede consentir que muchos de sus hijos sufran y perezcan de miseria, orjllados en la lucha por la vida por los ma& fuertes o los más audaces. ·Su divina sabiduría ha provisto al bien de cada uno dándole derecho a poseer y a gozar del fruto de su tra– bajo; pero, como sabio gobernante,· el Sefior ha provisto al indigente, al que no posee, al rñ(hij ~ ta ~¡'!! '1.-: ... L~!-~ al enfermo, al hambriento con lo upéMI lJ!hES.i.isDE tos ··1 la limosna el impuesto de la so ranía divina so~.J,Q.s ;i bienes de la tierra a quien los p ee; primero, ·· ' ··t, :f manifieste.de hecho que recono que cuan.toln .. :s"!" . ji' ~ y~ 1, .. . .f PP. CAP(JGrJfWJS n~ 1 f Ó ,., / ---~-~---~ ~-~¡•----~~, I
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