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original, conservó siempre la integridad y virgini– Jad antes del parto, en el parto y después del parto; .fué llena de la divina gracia y de los dones del Espíritu Santo; nunca cometió pecado mortal o venial alguno deliberado; nunca se dice en las Es– crituras o en la Tradición que sufriera enfermedad alguna corporal. Los autores ponderan sus virtudes interiores y exteriores, su conducta en todo admirable e irre– prensible. San Ambrosio, gran psicólogo del si– glo 1v, nos dejó un retrato moral de la Virgen en su tratado De Virginibus. "Si queréis, dice, un re– trato vivo de la virginidad, debéis contemplar la vida de María, en la cual claramente, como en un espejo, se refleja la expresión más pura de la casti– dad y la forma más sublime de la virtud. De ella podéis tomar el modelo para conformar vuestra vida; porque en ella se encuentran trazadas como en un perfecto ejemplar las reglas de una conducta inmaculada, las cuales os muestran lo que debéis corregir, evitar e imitar. El primer estímulo para aprender es la excelencia del maestro. Ahora bien: ¿ qué cosa hay de más noble y excelente que la Madre de Dios? ¿ Qué cosa más espléndida que aquella que fué elegida por el mismo esplendor? ¿ Qué cosa más casta que aquella que generó sin comercio carnal? ¿ Y qué diremos de las otras vir- - J82 -

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