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ofrecida desde la vida, en la que quedan integradas todas sus aspira• dones y en la que se aquietan sus preocupaciones y ansiedades huma• nas, nacidas de este contacto inmediato con ellos. Todo lo que puede ser objeto de observación y produzca asombro adquiere su propio sitio y sentido en el universo. Y siempre en orden a la vida y, más particularmente, a la vida del hombre. Después de analizados sus relatos, podemos apreciar que en su cultura aparece explicado el universo como una realidad amplia, inmen– sa en la que se distinguen diversos comportamientos. l. !TTÁ (la tierra) La tierra viene concebida en sus mitos como una especie de plata– forma amplia, muy llanita toda ella. La mitología barí no se presenta el problema de su origen en cuanto tal. Cuando Sabaseba hizo su primer viaje a ella, la encontró ya existiendo, si bien de forma y ca· racterísticas distintas a las actuales. No existe en su concepción idea alguna de posible interpretación de su origen por creación. La tierra, con todo lo que comprende, sin determinación alguna, existe desde siempre. Fue Sabaseba quien se encargó de ordenarla y de darle forma habitable. Antes, toda ella era montaña -«todita montaña»-. También se encargó Sabaseba de adornarla con ríos, cañitos, fruta y cuanto los barí fueron necesitando para vivir. La tierra se une allá lejitos con el cielo por ambos extremos: saliente y poniente, por donde el cielo se va cerrando cada vez más. En ella vive mucha gente, además de los barí y de los animales conocidos por ellos. Todas estas gentes -personas, animales, árbo– les ...- tienen sus propios nombres, con los que los barí los denominan en su mitología, y cuando en sus relatos hablan de ellos. Son los siguientes: l. l. Barí ( su grupo étnico) 1.2. Otra gente no barí 194 1.2.1. Yukpa: Con distintas denominaciones, según el distinto territorio ocupado • Aschí: Habitantes del Tukuku • Moaschí: Habitantes del Tukuku
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