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140 DR. J. M. NUÑEZ PONTE de órganos rudimentarios, la unidad de estructura y la uni– dad funcional de los órganos homólogos. La misma gene– ración espontánea nada tiene de opuesto a la creación, pues muy bien puede admitirse que reunidos convenientemente los cuerpos minerales que han de constituir el cuerpo vivo, Dios concurra para animarlos, así como una vez que están reunidos el óvulo y el espermatozoide de la manera natural, Dios termina la formación del hombre, creando el alma que ha de animarlo. "Y por otra parte, la doctrina de la descendencia recibe de la verdad de la creación un grado de verosimilitud sor– prendente, porque ninguna inteligencia bien equilibrada podr6 nunca admitir que por pura casualidad las fuerzas físico– químicas, que necesitan dirección, hayan podido, en las dis– tintas partes del mundo y en los distintos siglos, producir todos los hombres con una estructura y una organización siempre las mismas; es decir, con el mismo número de par– tes óseas en su esqueleto, con músculos y nervios entera– mente idénticos, con igual número de órganos y de aparc:– tos; y no solamente con todas las partes del cuerpo necesa– rias para el funcionamiento de él absolutamente iguales, sino que hasta los órganos rudimentarios, inútiles para el indi– viduo, están presentes, en todos los hombres, revelando la identidad de los individuos de la raza humana, y manifes– tando claramente que sin la intervención divina, el mundo es completamente inexplicable para la ciencia. "Respecto a la materia, se ignora por completo su na– turaleza; la ciencia actual supone que está formada de mo– léculas, las cuales se componen de átomos, los que a su vez estarían constituídos por innumerables partículas en movi– miento; ésta es una hipótesis que sirve para explicar las reac– ciones químicas y los fenómenos físicos de que la materia -es asiento.

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