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LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA YELJURAMENTO INMACULISTA 483 Maestro Fray Pedro de Herrera, chatedrático jubilado de Prima de Theología y prior actual del convento de San Estevan, el Maestro Fray Diego Girón de la misma Orden, cha– tedrático de propiedad de Vísperas de Theología; el Maestro Fray Francisco Araujo de la misma orden, chatedrático de sustitución de la chátedra de Prima. Entróse en claustro a las dos de la tarde, propuso el Retor la causa y al cavo de muchos discursos se redujo a tres puntos lo que se havía de votar. El primero si está bien que la Universidad jurase aquella sentencia y hiciese estatuto de tal juramento. El segundo punto si el tal Juramento havía luego de tener fuer<¡:a de ley y obligar para que se hiciese el juramento, o se havía de esperar la aproba<;:ión y confirmación de Su Santidad, y que alcan<;:ada ésta, se pusiese en execución. El tercer punto, si los religiosos de la Orden de santo Domingo que entrasen a chate– dráticos y grados en la Universidad, habían de ha<;:er ese juramento o quedar esentos en ese punto atento que instavan en la defensa de la parte contraria, por tenerla por de los santos y en particular de santo Thomás y jurar en su Religión de seguir en todo su doctrina como de tal Padre y Maestro de Theulugía. Antes de votar el primer punto, temerosos muchos de que si acaso salía en favor de que se jurase, no procedería el Retor a tratar del 2 y tercero antes executaría luego lo así votado, le tomaron la palabra y aun juramento, le pidieron de qué trataría lo tocante a los demás puntos, y con ese seguro se procedió a tratar del primero con for<;:ose el caso. Huvo diferentes pareceres en lo público, diciendo muchos se jurase el decreto último de su santidad Paulo Quinto, pues Su Santidad determinava lo que se havía de hacer, dando fa– cultad para que la pía se pudiese predicar y tener en actos públicos, mandando que la contraria se callase en actos públicos y en púlpito, dejándola quanto a lo demás en los mismos términos y estado que de presente la hallava, y que esto parece era bien jurase la Universidad, estos apretarían más en que no se hiciese el juramento pretendido, pues entrava aquí sospecha de alguna mala doctrina que consistía en aborrecimiento de la Or– den de santo Domingo, pues quedavan los de la Universidad atadas las manos a no poder tomar el hábito de una Religión tam grave y tam santa, por haverse de jurar en ella de de– fender la doctrina de santo Thomás. Tocó este punto el doctor Ruíz, chatedrático de Prima de medicina, llegó la vez de hablar el Maestro Fray Pedro de Herrera, y haviendo ya en otro Claustro, que días ha se ha havía tenido instado con la Universidad, como a ella por ser maestra de las letras, entre todas las universidades del mundo, le tocava y como tal devía desengañar el Rey nuestro señor, de que lo que convenía era dejar correr el decreto de Su Santidad. En este claustro dio un papel con ra<;:ones tam graves, tam superiores y tan christianas con que persuadía quamque dicho estaba, en ra<;:Ón de que esta Universidad no hiciese el Juramento pues se podría dar Su Santidad por ofendido, de que dando la Sede Apostólica la contraria sentencia por probable y mandando se quedase en los mismos términos, y estado que tenía, con que clava liverpd a que cada uno en particular, por lo menos, tubiese lo que quisiese. La Universidad tam hija de la Yglesia, tam obediente a sus leyes, tam reverenciadora de sus mandatos, agora quitava esta libertad y no dejava la sen– tencia en los términos en que Su Santidad, por su decreto la deja. A los santos parece se les

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