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LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCAYEL JURAMENTO INMACULISTA 463 juramento "porque muchas de vuestras mercedes lo juzgaron assí quando vino la carta de su Magestad para que pidiésemos al Pontífice la definición desta causa" 23 • Es decir, la tan aparente y coreada opinión general a favor de la definición no era tal, sino que había grupos de presión, abiertamente enfrentados que planteaban la cuestión y procedían en una determinada dirección, posiblemente por otros inte– reses que no eran los estrictamente académicos. ¿Podríamos entrever intereses particulares o de grupo en miras a una promoción concreta? Parece que esta cuestión no sería descartable, máxime cuando el dominico considera que algunos, quieren lograr gracia ante el rey valiéndose para ello de la decisión que en Salaman– ca se tome 24 • No se puede olvidar que, la presencia de los dominicos en el Alma Mdter, para este momento, estaba vinculada a las cátedras de propiedad que, en el presente caso habían sido dotadas por el rey, la de Prima, y por el duque de Lerma, la de Vísperas, eran un reducto seguro para los dominicos, que sólo dejaría de ser competencia con otras escuelas desde el momento en que desapareciera del Estu– dio. Por ello, el Maestro Francisco de Araujo en su voto afirmará que, "pedirles que cumplan el estatuto es mandarles salir de la Universidad, y por consiguiente el salirse ellos y dexar las cáthedras, es extinguir la fundación de su Magestad" 2 5. Un detalle que ya había sido recurrente en conflictos anteriores, es lo que Pedro de Herrera expresa como "que los frailes de mi Religión no entren más en la Universidad" 26 , amenazando así al Estudio si mantiene su decisión de cara al juramento, con retirar a sus graduandos, y llegando incluso a afirmar que estaban dispuestos incluso a salirse de España, antes que hacer un juramento contrario al de su Orden. Pero quizá lo más interesante es lo que añade unas líneas más abajo: pues si obligan a todos los de la Universidad a que hagan este juramento claro es que con él nos excluyen della, ques lo que muchos pretenden, para que no enseñemos más en esta Escuela, y con la mudan'ra que con esto uviere mejorar sus partidos 27 • Aun reconociendo que lo que afirma pueda ser algo exagerado, no sería menos cierto que si dicha circunstancia se llevaba hasta sus últimas consecuencias algunos maestros lograban un espacio mayor o, incluso, una competencia menor, 23 AUSA,Libro de Claustros, lb. 87 (1617-1618),f. 118v. 24 Jbidem. Cf. Apéndice, doc. 4. 25 Jbidem, f. 122v. De esta manera, se quería poner en evidencia que una decisión que provenía del rey, no podía oponerse a otra del mismo soberano. 26 Ibidem, f. l 19r. 27 Jbidem.
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