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CARTA III, 4 AG_OSTO 1910 49 detesto ctin toda mi alma el mal uso que he hecho de ~!los y mi con– ducta pésima. en mi trato con ambos Directores, sobre todo con el segundo, no puedo arrepentirme de haberme entregado .a su direc– ción, ni me he arrepentido jamás, a pesar de los terribles sufrimien– tos que me ha ·ocasionado la dirección (por mi culpa, se entiende). , 4.-Desde la fecha ar_riba citada los trabajos _padecidos por esta desgraciada alma no es fácil manifestar, sin poder desahogar con. nadi~ ni dentro ni fuera del convento. No m·e. he desesperado, porque Dios es muy bueno y tenía libre el recurso a,. este único confidente de mis penas, a excepción de unos quince días a fines de mayo y principios de junio del pasado 1909, en el que me faltó aún este único consuelo que hasta entonces había tenido (r). Dicen que las persor1as de com– plexión débil, sobre todo cuando están anémicas, están muy expuestas a ponerse dementes ; .pero yo digo lo contrario, pues cuando no me puse yo el año pasado, es señal de que los débiles peligran menos que los que están fuertes. Al .leer esto dirá V. R.: mayores trabajos que esos merecen tus pecados, y por consiguiente no te quejes. Es verdad que mis pecados merecen mayores castigos, y estoy dispuesta a sufrir todo lo que Dios quiera ; pero este vivir siempre en pecado sin salir de este miserable estado ¿ lo querrá Dios? Y o entiendo que no ; · y sin embargo no puedo salir de .este estado. El mismo año 1907, habiéndome aconse– jado el Padre que hiciera voto de ejecutar siempre lo que entendiera ser más grato a los ojos de Dios, Nuestra Madre Purísima me indicó que hiciera voto no de hacer elección de aquello que entendiese ser más agradable a Dios, sin'o de vivir una vida puramente de obedien– cia, sometiendo mi voluntad en absoluto y por completo a mi Padre Espiritual, entendiendo por éste no el que entonces era, pues ya me había indicado el ~relado que no era su voluntad que me dirigiera por él, ~ino aquél en cuyo .~orazón depositara yo _todos los secretos de mi alma con plena libertad y una confianza enteramente filial, bueno y malo, sin ocultarle nada, nada, nada, como repetidas veces. me había indicado ; y que en el exacto cumplimiento de este voto hallaría todo: el perdón, la gracia, la paz y tranquilidad del alma, la santidad, la unión con Dios y la bienaventuranz·a en esta vida y en la otra. (1) Véase la Autobiografía, p. 352.
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