BCCCAP00000000000000000000852
CARTA XXX, 26-27 ENERO I9I I 225 !lle pides luces para tu Padre para que te conozca a fondo y vea lo que hay de verdad y mentira en tus escritos? ¿ No me has dicho que sometes tu juicio al de tu Director y que quieres que sea él y no tú quien juzgue tus escritos, que conformarás tu juicio con el suyo, aunque fuere éste contrario a ti, y que lo deseas con todo tu corazón ?ll «Sí, Señor», contesté. Y repuso el Señor: «¿ Porqué temes? «Temo-le dije-porque pienso (por lo que me dice en su úl– tima que juzgará de mis escritos de muy distinta manera de lo que yo pienso) que va a condenar todo lo que he escrito ; y aunque esto no me aflige sino que parece que lo deseo por librarme del trabajo de escribir, sí me aflige y mucho pensar que por causa de mis es– critos me va a abandonar». «No temas-me dijo el Señor-, pórtate con él como se porta una niña con sU padre ... ¿ No recuerdas lo que te dijo en el confesonario ... , cuando le dijiste ~ue le ibas a temer cuando estuviera en su poder el libro? No temas.» Me quedé tranquila un rato, mas después, haciendo memoria .de lo que había consignado y escrito de 1os Santos Angeles en el citado capítµlo quinto, me ruboricé pareciéndome que era muy atre– vida, ,soberbia y arrojada, una mujer sin juicio, por haberme atre– vido a escribir y hablar de los Angeles. Parecíame que multitud d.e Angeles,. cuya presencia sentía a cierta distancia, me decían: «¿ No quieres que sepa tu Padre que eres nuestra?)) «Sí-contesté-, lo sabe ya, pues se lo he dicho varias veces.» Repusieron los Angeles: «Pues conviene· ahora que sepa las razonés que .. t:e mueven a querer– nos y las relaciones que te .unen a nosotros». Quedéme tranquila ; pero todavía volví a svfrir una vez más,. pensando que al menos el capítulo sexto del libro segundo, que trata de nuestros .primeros padres Adán. y Eva, sí lb había escrito por discurso propio y había escrito mentiras. Como había ,sufrido mucho en ·otra ocasión por esto mismo y cuando escribí.. el libro segunda vez, deseando escribir de distinta manera; no lo pude hacer, quere– lléme de Dios .porque habiéndole consultado mis dudas y temores acerca de esto la vez primera y también la segunda que escríbí el libro, había permitido que entendiera yo que estaba bien y no había consignado mentiras las dos veces que 1e consulté. Desvaneció el Señor mis temores y dudas con una leve insin1;1ación y quedéme tranquila, pero ruborizada, calificando de atrevimiento y desvergüen.::
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz