BCCCAP00000000000000000000852
224 CORRESPOl'\DENCL\ DE Li\ i\f, JÍ,NGELES CON EL P. MARIANO que me indicaba, esto es, que Dios Nuestro Señor había dispuesto que la· Santísima Virgen padeciera el indicado desamparo y traba– jos interiores· en materia de ausencia y· desamparos para que, salien– do por calles y plazas a buscar a su Amado, mánifestase y diese a conocer a la creación entera su intenso amor a Dios. Y cHjome 'el interlocutor, aplicándome el. cuento: «por la misma razón ha dis– puesto Dios que padezcas esta fue1:te prueban. Como si dijera: ha dispuesto Dios que padezcas esos temores, dudas y penas para que le atestigues tu amor con tus quejas amorosas no sólo privadamente ·a solas, como 1~ haces, sí que también en pú~lico, manifestando a tu Director, mejor dicho a Dios en él, lo mucho qu.e padeces por su amor, temiendo perderle. para siempre. 9.-i\Ie quedé como suspensá; mas pasado un momento, el con– tenido del capítulo séptimo que el interlocutor me recordó ·o había recordado momentos antes vino á herirme de golpe con un rubor y vergüenza grande de haber escrito las cosas que consigné en el ci– tado capítulo, y de que se enterase V. R., y exclamé: ¡ qué atre– vimiento!, ¡ qué horror!, ¡qué vergüenza!, ¡ que mi Pa.r:.lre se entere ele lo que allí digo, pues dirá: uquien esto es.cribe ha pasado por ello», cuando no quisiera que supiera ni que entendí siquiera nada ele estas cosas! Díjome el interlocutot~: «¿ No gimes, no lloras, no te entristeces y se angustia tu alma cuando piensas en las malas im– presiones que recibiría tu Padre y lo mucho que sentiría ver tanta maldad en un alma toda. de Dio:'>, cuando conoció tus pecados en tu confesión general ? .Pues deja que ahora veá los bienes que ha de– positado Dios en tu alma y se alegre para que: desaparezcan las rnal!;ls impresiones con las buenas que "ahora reciben. Quedéme tranquila, persuadida de que la visión consignada a'.1 principio del. capítulo quinto había sido de Dios y no producto el<:· mi imaginación, .como pensaba. Mas poco después me metí en otro laberinto de confusiones, pensando que todo lo que en el mismo capítu– lo qt1into había escrito de los Santos Angeles (fuera de la indicada visión) lo había escrito por discurso propio y no había tenido parte en ello la inspiración divina ; y empecé a sufrir mucho. Sentía dos afectÓs contrarió!'¡, a saber: un deseo vehemente de que V. R. se enterase del éontenido del ~itado capítulo y de todo .mi libro manus– critp, y .un temor o vergüenza, no sé qué. Y clíjome el Señor: «¿ No
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz