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CARTA XXX, 26-27 ENERO 191 I 219 dirección ya por los trabajos padecidos, ya también por la vida so– brenatural y ·en alto grado espiritual que vivía en mi alma, y más por esto que por los trabajos, pues en el estado en que me hallaba necesi,taba al Director hasta para tratar con Dios. Así· me dijo y aseguró el Señor. 5.--:-Pero aunque yo no le abandone, me abanddnará él (decía yo contestando a, .las insinuaciones de Dios) cansado de mí, viendo que no adelanto nada, que soy siempre •la misma, que resultan in– útiles sús esfuerzos para hacerme santa y porqut conocerá que soy u.n ser de pecado, de soberbia, de mentira, destinada a las llamas del infierno, para quien ya no hay remedio.·¡ Qué triste es esto ! ¡ Qué desgraciada soy! Si continúo por el camino que llevo, me cori.denó; porque no haré más que mentir .y pecar en cuanto hablo y escribo, pues soy capaz de engañar al mundo entero ; y librarme de escri– bir y hablar mi Padre no quiere. Si trato de abandonar la dirección y lo abandono, también me perderé, porque sin esto ya sé que· no puedo salvarme. Si pudiera mi Padre absolverme de los p~cados que cometo y cometeré ,en escdbir y comunicar las cosas ele mi alma, prefiriría la vida de obediencia a viyir sin dirección, y continuaría dirigiéndome con él hasta la muerte ; pero, ¿, cómo permitirá Dios que me absuelva de pecados tan enormes de soberbia, hipocresía y mentira que preveo cometeré si sigo por este camino? Imposible ; y aunque fuese posible, mi Padre no será en .adelante para mí lo que ha sido y es, ni yo experimentar{ y recibiré en. su trato el bien y bienes que he recibido y experimentado hasta aquí, porque Dios no será con nosotros ni yo tendré la confianza con él después que me · ha leído y oído hablar de Dios con el. atreviminto y soberbia que hablo en este libro que tiene en su poder. Ya se acabó todo para mí. Hasta aquí he esperado, sino el cielo, la gracia de poseer ,a Dios y de amarle eternamente ; pero ya no, pbrque el Ministro en quien tenía puesta mi confianza y la seguridad de. mi salvación no me apro– vecha ni podrá valerme en. adelante. ¡ Qué pronto se ha terminado todo! Y ¿qué? ¿ no ha de haber remedio para mL?» ((No temas-decíame el Señor-, que yo soy tu Dios.>> Como si dijera: este ser sumamente bueno que se hace presente a tu fl,lrna con tanta caricia y amor y te ama. tán entrañablemente como ves y no es para ti un ser. extrnño, sino un Padre todo misericordia y !T!N5RARIO MIST!CGl 16
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