BCCCAP00000000000000000000852

216 CORRESPONDENCIA DE LA M. ÁNGELES CON EL P. MARIANO de mil ideas a cual más terribles, triste hasta no más, no podía salir de mí misma para gozar de las delicias que me ofrecía eL Señor en su Ser divino, infinito en atributos y perfecciones, presente a mi a_lma y junto· a mí en el coro, en la celda, en todo lugar. U na con– goja me iba y otra me venía, y llorando sin consuelo,. repetía: «¡ qué desgraciada soy ! ¡ Dios mío !, ¡ Dios mío !, yo que no he. tenido otro bien ni consuelo que Vos, que os he de ,:>erder y perder para siempre ! ¡ Y o, que toda la vida he. andado en pos de Vos buscán– doos por todas partes, que no os he de hallar! ¡ Tanto amar la ver– dad y ser un ser de mentira ! ¡ Tanto suspirar por la grac;;ia, y vi– vir siempre en pecado.! ¡ Qué triste es esto! Nada abomino tanto como el pecado y Ja mentira, y ¡ que me identifique cada vez más con estos monstruos, que quisiera no haber conocido nunca ni vol– ver a ver jamás! ¡ Qué desgraciada soy! No hay en el mundo' nadie más digno de compasión que yo ; hay; sí, muchos desgraciados y que sufren mucho física y moralmente ; pero sufren con la esperanza ·de que Dios les premiará en· la otra vida, y esta esperanza es un lenitivo que calma sus dolores. Semejante lenitivo ni consuelo ja– más. tuvo mi aJma, porque no he tenido ni tengo ninguna esperanza de premio en la otra vida por los trabajos padecidos y que padezco, antes bien, estoy persuadida de que aun los trabajos que he pade– cido y padezco me servirán sólo para aumentar mi purgatorio, por los cuidados que me prodigan las religiosas (digo en· mis enfer– medades). Por esto, para sufrir con paciencia he tenido que hacerme la ilusión de que estoy pagando a Dios _Patlre o dándole el retorno de los infinitos- tesoros de gracia y gloria comunicados a su divino Hijo, o cosas por el estilo. Hay también muchas almas que trabajan por Dios y se sacrifican; pero con una seguridad' casi completa de que Dios les dará le recompensa debida a sus sacrificios y buenas obras. Por esto exclaman: «Dios me pagará muy bien»; mas yo, miserable, jamás he• podido decir que Dios me pagará ... ; y no sola– mente no he esperado premio por mis buenas obras y sacrificios he– chos por Dios, sino que he crefdo qu,e ufendo a mi Dios en lo mismo que ejecuto por su amor y padezco por El, y que en lugar de pre– mio recibiré castigo. Pero he poseído un bien presente, que he es– timado más que el premio futuro y que todos los bienes del paraíso, fuera de la posesión de Dios, cuyo bien no· ha sido .otro ni. es que

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz