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CARTA XXX, 26-27 ENERO 191 l · 215 Repito ·que en el relato que he comenzado a ,,escribir consignaré todo lo que se refiere a Dios. y a mi alma con la mayor sencillez ; pero de las criaturas no haré mención para nada, a no ser que sea imprescindible. Empieza la narración refiriendo una visión en la cual me había hecho ver Jesús qüe El había sido mi Padre, mi ,Madre, mi. Maes– tro y mi todo, y alg.unas cositas que indican lo bastante para com– prender lo que han sido para tní las criaturas, y. no necesito, hablar mucho de ellas (r). Si por esto queda el relato incompleto, V. R. lo completará como mejor le parezca. En cuanto a que mis escritos no han sido· más que un ensayo, como la dirección 1 creo que sí está en lo cierto, pues pectí yo al Se.ñor me diese tiempo para prepa– rarme y a mi Padre Espiritual por coadjutor en la obra que me mandaba escribir. Entendí que uno y otro me concedía; y coadju– tor en la obra yo no he tenido, que lo tuve que hacer, sola, hast~ el punto de que habiendo rogado al Padre una vez me diese un término paxa expresar un concepto que no sabía cómo expresarlo, no me lo dió. El tiempo que entendí que me concedía el Señor para prepa– ,rarme, tampoco lo tuve, por lo que sufrí lo indecible los quince días que precedieron al en que comencé a escribir ; después, ya no. 3.--He pasado una tr'ibulación muy grande desde no recuerdo qué día de la semana pasada hasta hoy, que al leer su carta des– apareció así como las ·lágrimas que a escondidas he derramado en estos ocho días. El viernes· o el sábado (como estoy tan desmemo– riada no me acuerdo), al decir a mi Dios: «Voy a escribir a mi Padre pidiendo que me mande la confesión, y íe dir~ que estoy tris– tell, Dios, U n_o y Trino, haciéndose presente a mi alma en el coro, donde yo estaba, entendí qÚe me decía : «Aquí · estoy yo ; ven a mí y te consolaré)). «Bien sé, Dios mío-le dije-, que sois 111( pa- . raíso de delicias y que en el momento que me dirijo a Vos ha11o con– suelo en todas mis tribulaciones ; mas ya que tengo que escribir a mi Padre, le diré cómo me encuentro.» Escribí la carta y después otra en estado más triste aúi;i, pues aunque tenía · facilidad para ir a Dios y al Señ ..or muy propicio a favorecerme, no he podido ir a Su Majestad, porque sumida mi alma en la amargura y combatid.a (r) La redacción defit11itiva de la Autobiografía empieza relatando la infan– cia y primeros años. No podemos determit11ar a :qué visión se refiere.

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