BCCCAP00000000000000000000852

210 CORRESPONDENCIA DE LA M. ANGELES CON EL P. MARIANO nes he proc;urado rechazar, pensando que me quedaré con mis escri– tos y que en todo caso me conviene escribir mi vida para vaciar mi alma y quedar tranquila y descansada. 3.-Un día, hallándome angustiadísima, pensando que en el re– lato de mi vida, que me manda que escriba, río escribiré más que mentiras por la habilidad que tengo para hacer de piedras dioses, de cosas que nada valen sacar misterios, parecióme ver mi alma figu– rada en· una casa en la cual depositó el Señor ciertos objetos que la moradora de la casa, que era una pobre mujer, calificó de toscas piedras y los metió en un cuarto oscuro, donde los tuvo guardados por espacio de muchos años sin hacer caso _de ellos, antes bien mi– rándolos con desprec;io, como cosas que le estorbaban. Parecíame que Dios Nuestro Señor (que fué quien remitió a la mujer y depositó en su casa dichos objetos) mandaba aquella pobre mujer que, sacando de casa los objetos que le había remitido y mandado guardar, los colocase en la calle. Sacóles ella, persuadida que sacaba de .casa pie– dras ; mas al tiempo de ponerlos en la calle resultaron ser talentos de oro. Al llegar aquí, Dios Nuestro Señor me dijo que esta pobre mujer era yo, que había tenido las gracias y dones escondidos en mi alma en concepto de toscas piedras o muebles viejos, que sólo me servían de estorbo; pero que había llegado el tiempo de exponer estas piedras y trastos viejos a quien debía apreciarlos en su justo valor y, por consiguiente, que no temiese, que no temiese, -pues no hacía de piedras dioses, como yo pensaba. Con todo, temo el escribir tanto como el infierno, como no sea más. Sólo Dios sabe lo que sufro. No pudo el Señor castigar mejor mis pecados que mandándome escribir. Si entrase, Padre mío, en mi corazón, vería el angustioso estado en que me hallo. Parece mentira que Dios Nuestro Señor, tan bondadoso y con'ipasivo, tan tierno y cariñoso Padre como es y ha sido siempre para mí, permita que sus representantes, mis Directores, me pongan en estos aprietos. j Di– chosos escritos ! ¡ Cuánto me ban martirizado y martirizan 1 4.-Me dice que V. R. para mí tal vez sea más que un mero sacerdote, etc., etc. Ya lo sé, y que es un segundo Dios ; ·pero lo triste será que Dios Nuestro Señor, que no ha querido conmigo ha– cer oficio de juez, ponga ahora el tribunal de su justicia en este se– gundo Dios para juzgarme ~on .tanto más rigor cuanto más piadoso

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz