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CARTA XXIX, 23 ENÉRO 191 I 209 los años, que los· días y meses ya me acuerdo) en que tuvieron lu– gar ciertos acontecimientos de los cuales no conservo más que un simple recuerdo o idea por mi falta de costumbre de pensar en lo pa– sado, a no ser que él Señor me los recuerde! No me lo ·querrá creer, pero soy un zoquete de primera :y holgazana hasta no más, pues por no discurrir un poco soy capaz de hacer cualquier cosa. Los Ejercicios que hice· el año 1905 _ los dirigió. el Señor a recor– darme todos !_os favores que su bondad me había dispensado en el decurso de mi vida, que era_ lo que contenían los cuadernos que in– utilicé, y por no conservar éstos no he podido preGisar el día en que tuvo lugar cierta vis-ión que _he consignado en la introducción del relato que V. R. meha mandado escribir, pues.no iba a pedir a Jesús que viniera a decírmelo ni yo tenía ganas de perder tiempo en dis– currir pa:ra recordar la fecha del día en que sucedió. (r). 2.-:-En cuanto al relato, a grandes rasgos he narrado la marcha d.e mi alma hasta los dieciséis años, que (me) entregué a ini' Dios. Quería haber omitido todo lo que he escrito, pareciéndome que no había nada digno de mención; pero no >pude, pues tres veces que intenté parecióme que 111e decía Jesús que comenzase a narrar mi vida desde que nací, porque tal y tal cosa, que yo decía que no eran dignas _de mención, son los fundamentos del edificio espiritual eri– gido por Su Majestad en mi alma, las rakes, las raíces del árbol cuyos frutos más tarde se verán. Y últimamente ayer, después de comulgar, al hacer yo el acto de detestación y desprecio de todas mis · cosas que .. acostumbro a hacer, y por consiguiente de mis escritos, Jesucristo Nuestro Señor, recordándome lo indicado, me dijo: «No ·recuerdas... que dije a los Escribas y Fariseos: Lapidem quem repro– baverunt aedificantes, liic factus est in caput anguli (2) ?, indicán– dome que las cosas que yo menospreciaba y quería dejar de escri– bir eran lo principal y más interesante .. He sentido tentaciones de no escribir nada, nada, nunca jamás, y menos lo que al presente me mar!ltia que escriba, cuyas tentado- (1) Los efectos verdaderamente extraordinarios de los Ejercicios espiritua1es que hizo en el mes de julio de 1905 se ha1lan primorosamente descritos en· la Autobiografía, p. 276. Carecemos de datos para determinar de qué visión .se ,trata y a qué fecha precisa se refiere, pues en el texto definitivo de la Autobiografia desapareció la introduociórn, y en la narración de los Ejercidos de 1905 no se especifican los días en que tuvieron 1ugar _ las diversas comunk:adones divinas. · (2) Nfo.tth., XXI, 42; Marc., XII, ro; .Luc., XX, 17.

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