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CARTA XXVI, 8 ENERO I9I I .197 y en ánimo de antes morir que cuidarme, si es que puedo soportar el mal, .no dejo de' sentir algún deseo de reGuperar la salud, no para evitar ·sufrimientos sino por no molestar a las religiosas, poderme servir en todo a mi mism·a, cumplir '!os deberes .de· cargo, hacer pe~i– tencia, velar de noche y, sobre todo, para poder imitar a Jesús en todo, en todo, en todo. Yo le digo que vaya un gusto tan raro que tiene (mejor dicho, .no se lo he dicho, pero sí he sentido ganas de decírselo) y que está jugando conmigo, pues me nasan unas cosas con fü cuando se hace presente a mi alina que ... no sé qué decir. Apenas se presenta a mí, cuando empiezo a sentir allá en el fondo de mi alma unas ansias grandes de imitarle en todo. Le hago presen– te mis deseos ; los recibe y aprueba su Majesad y me invita a seguirle, mos'trándome lo mucho que se complace en ello. Al llegar aquí, como estoy enferma, le digo que no puedq; y a:'l momento, haciéndome ex– perimentar un no sé qué, me hace ver que estoy completamente bien de salud; y veo yo que en aquel momento lo estoy, pero como ya, muchas veces me ha quitado repentinamente mis dolencias y después me. ha cargado otra vez con ellas, cuando no con otras mayores, le digo que no me fío de aquellos síntomas de salud, qué si quiere que le imite y siga me ponga bien para siempre, que entonces le seguii-é. En fin, muéhas cosas .le quisiera decir, pero es tarde y no tengo tiempo ; sólo digo QUe me parece que Dios Nuestro Señor y la San– tísima Vii-gen son gustosos de concederme la salud necesaria para cumplir con. mfs deberes, pero que aguardan o esperan no sé qué para concederme; y que Jesús está jugando conmigo, pues me invita a que le siga, me concede los deseos, me indica que también quiere darme la salud y esta salud yo no la veo más que cuando estoy con Jesús, que entonces puedo todo. Algunas veces he pensado si este Jesús que juega así con mis ansias y deseos será el demonio, y he procurado buscar otro Jesús, o sea, el Dios Hombre-verdad; pero no. he podido hallar más que al mismo, y siempre de la misma maner'a. ¿ Qué será esto? ¿ Qué me quiere decir Jesús con estos deseos y llamamientos. a. su seguimiento e imitación? Yo no lo sé; V. R. puede ser que co– nozca· mejor que yo lo que su Majestad Divina quiere de mí. Las religiosas, unas con gran empeño están pidiendo mi salud por intercesión de Nuestra Ven. Madre María de Jesús de Agreda; otras dicen que no quieren pedir, porque conviene que esté enferma y que
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