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·CARTA XXVI, 8 ENERO 191 l 195 :¿ Cómó me prepararé para recibirle? Dígamelo, Padre, que tengo mucha necesidad de que me hable V. R. y me diga algo. 2.--Estoy en ~1 mismo estado que V. R. me dejó (1). No puedo 'C_Ontemplar a Dios sino en la forma .que V. R. me presentó .o su Ma– jestad Divina Se dignó hacerse presente a mi alma en la plática qtie •nos dirigió el 25 del próximo pasado diciembre; ni pienso ni medito en nada más qu~ ep aquello. No puedo. pronunciar _las palabras: <<Dios Humanado, Jesucristo constituído jefe y cabeza del género humano, Santo de los Santos, etc.)), sin ver a un Dios Hombre de uha manera tal que parece me arrebata ; y digo que me arrebata, 'porque no sé lo que me pasa. Pero he pasado unos cuátro o cinco días en esta semana pasada muy tibia, disipada o no sé qué, sin ex– perimentar los efectos que digo ni ver a Jesús, aunque procuraba en– contrarle, recordando lo que V. R. nos había dicho en la plática del citado día 25, siendo así que los días antes no podía recordar ni una sola palabra 'de aquella plática sin ver a Jesús y experimentar en mi alma efectos muy divinos. En .estos días de sequedad, o lo que fuese, sentía en mi alma una especie de hambre de la palabra divina, pero de la palabra divina dirigida a mi alma por V. R. y qué todo fuese del Verbo Divino Humanado, del misterio de la Encarnación, en una palabra, de Jesús y sólo de Jesús. Parecía que. mi alma, habiendo digerido ya el aliIT1,ento' espiritual d~ que se susterltó .mieqtras estuvo V: R. en ValladoHd, necesitaba que V. ,R. le administrase nueva– mente el alimento de que se sustenta y vive; y que por esto desfallecía y se hallaba en aquel estado de mu'Brte o languidez. · Quise escribirfe para que V. R. me hablase de Dios por escrito ; pero estaba enferma y no pude ; y no me atreví a escribirle por otra, temiendo que sí lo hacía comprenderían que es V. R. quien me di– rige. Y como era el único que podía remediar mí necesidacj. y no pude manifestarle, tuve que sufrir. Mas Dios, que es todo bondad para mí, la víspera de los Reyes, viendo que no estaba er.i condicio– 'nes de escribir a V. R., aunque me levanté aquel día, ni podía• tam– poco yo esperar dos, tres o cuatro días necesarios para contestarme .. el consuelo que necesitaba, se .digIJ.ó remeél.iar mi necesidad por sí mismo, y lo hizo con dar nueva eficacia )' virtud a la misma plática (J) El P. Mariano estuvo en Valladolid desde d día 23 de diciembre, por la tarde, hasta el 29, ·por la noche.

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