BCCCAP00000000000000000000852

190 CORRESPONDENCIA DE LA .M • .ÁNGELES CON EL P. MARIANO roso de haberme criado ... )), rechazaba también todo lo que V. R. . me. tien:e dicho en pro y de lo que me aprecia en Dios, persuadida dJ lo contrario. Y en cuanto a que soy su primogénita, «del diablo sí que soy yo primogén}ta, como dijo S. Policarpo a no sé quién-,me de– cía a mí misma-no estoy yo hecha .mala primogénita». 3.-También me he disgustado mucho con Dios por ~1 cargo de Abadesa, persuadida de que no me quiere como a las religiosas que no elige para este ·cargo ni pone en los peligros que a mí, no obstante ser mejores y peligrar menos que yo, etc., etc. «Ya se conoce que las queréis de. veras-decía al Señor-que no las ponéis en los peligros que a mí ; ¡ pobrecita de mí, que ni DiC?s me quiere ni le importa nada que se pierda mi alma !)) He teqido vómitos, y con. esta disculpa he pasado se1s o siete días sin comer apenas nada. Como estaba tan atribulada, no tenía aliento para sufrir el mal en pie, y en la cam~ podía desahogar mejor mis penas, llorando sin nota de las religiosas. ¡ No es para menos la cosa! ¡ Pobre de mí! No me había equivocado cuando en v.ista de la conducta que, observara el Sefíor conmigo durante el novena1:io de nuestra Inmaculada Madre decía: «golpe fuerte me espera en· el es– crito de mi Padre ... , de no ser así no me trataría el Señor con tanto cariño!)) En fin', ya pasó. La lectura de su última empezó a pacificar mi espíritu, tranquilizar nii alma y a conducirme de nuevo a Dios o ins– pirarme deseos de ir a Dios, a quien iré tan pronto como termine de escribir la presente con ánimo de quedarme en su compañía para siempre, si e¡; que se digna recibirme, que bien veo que no lo merez– co. No fuí antes porque no podía presentarme a Él sin antes con– fesar a V. R. los pecados que he cometido mientras he estado ausente de su Majesad, que son los indicados en esta carta. 4.-Los pecados cometidos desde el día de Nuestra l\iladre ·Purí– sima son los que ahora me molestan ; los anteriores sólo ri1e produ– cen aborrecimiento a los mismos, pero sin ansiedades ni intranquili- 1 dades de conciencia. Si Dios Nuestro Señor quiere condenarme al infierno. por mis culpas, estoy conforme en ir allí, pues quiero sufrir la pena debida a mis pecados en esta vida o en la otra ; pero pido al Señor que esté contento conmigo, para que pueda amarle siem– pre y gozarme de su gloria y felicidad, ya que no puedo gozarme

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz