BCCCAP00000000000000000000852
CARTA XXIV, 16 DICIEMBRE 1910 189 rector y quitar mi alma de las manos de Dios ; que si quería de veras · agradar a Dios y ser lo que El quiere que sea, debo estar en ,rnaros de V. R. a manera de una inmensa masa de cera líquida, dispuesta siempre a recibir todos los sellos y caracteres que quisiere Dios im– primir en mi alma por medio de V. R., temiendo al Señor cuan– do V. R. me inspirase sentimientos de temor, y amándole y confian– do en El cuando me inspirase setimientos de confianza ; cuando me elevase al cielo, estuviese allí, y cuando me bajase al infierno· que no dijera «me ha metido· en el infierno, pues estaré aquí siempre», sino que fuese un alma sin designio· dispuesta siempre a vivir donde y como V. R. quisiera. . Esto me hizo recordar lo que me había dicho V. R., a saber, que me tendría en sus manos para tirarme a derecha e izqui~rda como quisiera, cual si fuese una pelota. Y entendiendo era voluntad de Dios que yo viviese como se me mandaba Y. decía que debía vivir y no según mi inclinación, porponía contrariar ésta viviendo ya en el cielo ya en la tierra, ora con temor ora con confianza, como V. R. me. inspirase. Pero pasado un rato volvía a las mismas y a querer perpe– tuarme en las ideas tétricas que me .dominaban, y para esto proponía. no creer nada de lo que V. R. me dijera en pro en las cartas que me escribirá en lo sucesivo ni tampoco en las palabras de aliento y per– dón consignadas en su carta epistolar. Por esto todas las veces que he leído esta e;arta (excepto la primera y última vez), al llegar a. alguna f1:ase que pudiera servirme de aliento, he pasado la vista por. alto, diciendo : no, esto no es verdad ni puede serlo, pues en ... , que es donde me habla Dios, se me dice y asegura que 119 veré la cara de Dios (r) ... No paró aquí la cosa, sino que de la "misma manera rechazaba todas las ideas e insinuacione.s favorables con que trataba el Señor aquietarme diciendo: «Sí, me parece, mucho me quiere Dios; me aborrece, eso sí, y todo C!,;lanto puede; 110 me puede ver; está pesa:. (1) Esta frase, que unos tendrán por alÍdaz y otros juzgar/un inoportuna, si se considera en su contexto, de que el a,nsia ele humillaciones d:e la M. Angeles la scparn, es muy natural y exacta. Con ella su Director quería ciE,cÍ!,Ie qu<; el alma humana no verá la cara ~le :1Dios en esta vicia mediante la unión transformativa mientras no se vea libn: de todo pecado habitual, aun el más mínimo y de cual- . quier apetito desordenado ; n1i la verá i1nmecliatamente en la otra después ·de fa muerte, si en aqurl trance decisivo no se hallare libre a culpa y a. pena ele tocio pecado.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz