BCCCAP00000000000000000000852

CARTA XXIV, r6 DICIEMBRE 1910 manchada con tantos pecados como he cometido en estos ochos días que hace que le dejé por ir a buscar al Dios-verdad.. Estos pecados son : dejarme llevar de cierta inclinación a seguir un rumb9 distinto del seguido hasta aquí ; y por esto, agarrándome a aquella frase ·de su carta epistolar «qué ·extraño que Dios haya re– suelto obrar con todo furorn, e interpretándola en el· sentido que para mis intentos me convenía, resolvei· despreciar todas las finezas de Dios y despreciar de hecho, mirándolo ·todo como castigo. Y agre– gando a esta frase la· otra : «cómo es posible conocer a Dios y ofen– derle tanto como tú le has ofendido ... )), despreciar no sólo. las finezas de Dios, sí que también al mismo Dios ten}éndole por fantasma, y dejándole en blanco, irme a buscar al Dios de justicia, al Dios-ver– dad; qt1e me dijese la verdad y no me engañase, como me parecía me había engañado el Dios que hasta aquí he tratado, apareciendo estar ·contento yOnmigo y amarme mucho, siendo así que me aborrece, está ·indignadísimo conmigo y ha resuelto no escuchar mis plegarias ni perdonarme, sino arrojarme al infierno. Persuadida de esto he abo– rreeido al Sefíor, he sentido odio y coraje •contra :Él hasta el extremo de rechazar sus caricias divinas y contestar a sus insinuaciones diri-. gidas a _tranquilizar mi espíritu con estas y otras palqbras : «Sí, me parece, no tiene poco amor y poca bondad conmigo_, cuando estando tan enfadado, como me dice. mi Padre que está, me engaña con·apa– riencias de amistad; no lo creo ... )) Un día al tie'mpo de comulgar sentí un grande aborrecimiento hacia Jesúi · Sacramentado (digo Je– sús Sacramentado que yo veía ·o cuya presencia -sentía en el comul– gatoi·io en la inteligencia de que .no era el verdadero Jesús) y le re– cibí de muy mala gana, corno diciendo: no quiero nada con Vos, ' que me habéis tenido engañada. Mas apenas lo recibí en mi pecho; cuando cambié. de sentimiento·s, conociendo claramente que era el ;Dios-verdad, qtie yo buscaba y para quien había reservado mi amor. En mi afán de ver a Dios justiciero, o en el atributo de su justi– cia, para no pasa1' la vida creída de qu~ Píos me quiere, es todo bon– dad, etc., etc., como se presenta a mi alma, y en mi muerte sufrir un desengaño, vie.ndo lo contrario. de lo que veo .en vida (en Dios, se entiende) cuando ya no tuviere remedio, ·mandé a una religiosa que trajera. el libro que trata de la diferencia. entré lo temporal y eter- ITINBR_ARIO MISTICO 14

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz