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CARTA XXIII, I I DICIEMBRE I9IO obligue a escribir lo que me indicó ( r), porque mé desespera sólo pen– sar e:h ello. A manera de impetuosas olas se agitan en mi alma los afectos de tristeza y· desesperación con los de esperanza y consuelo ; éstos ins: pirados por la idea de la gloria y felicidad de Dios, que no puede su– frir detrimento por la condenac.ión eterna de mi alma; y aq~éllos por la convición de que en el infierno no. podré gozarme de la gloria y felicidad .divina, que constituye mi paraíso en este mundo, porque no arna_ré a mi Dios. Uno de los momentos que me vi afligida con esta idea, rn:e sentí impelida a blasfemar de Dios (cosa que jamás me ha sucedido), porque me <lió el sér sabiendo lo perversa ·y .mala que ·iba a ser, lo mucho que ofendería a su Majestad y el doble infierno que tenía que padecer, uno en esta vida (no veía en ésta más que tra- bajos y angustias los más tcrdple¡;) y, otro en la eterna; pero me con- , ' , , " 1 '1 tuve, pensando en lo santo y bueno que es Dios y en los inefables consuelos que me ha hecho gozar en .este mundo, no obstante haberle ofendido tanto ... No obstante ser verdad todo lo que digo en esta carta, siento un ,no se qué en el fondo del alma, que me llena a r[)tos de alegría y pro– duce mucha_ paz y calma; pei'o. procuro ahogar estos sentimient9s, .resuelta a no creer ai Dios que conozco y se hace presente a mi alma, '~ino al que se me presentará en el tribunal divino para juzgarme, per– suadida de que es éste el Dios-verdad y que si doy crédito al que me habla al presente (aun en el caso. de ser .el verdadero Dios, como me as~guta y entiendo que es en los efectos que produce en mi alma) me voy a perder, o tendré que sufrir mucho después de mi muerte cuando se me presente como j.uez y tra1:e con severiclacl, pues aquí no me muestra más que su misericordia y bondad. · No sé qué pecados más habré cometido además de la desconfianza y desesperación. No he hecho oración ni sé cómo hacerlo, pues no quiero hablar con el Dios que conozco y no conozco al Dios que quiero adorar. . · No puedo ser más extensa por hoy, ,porque escribo en cama. No obstante lo que digo, no estoy sin tratar con Dios, con el Dios de jus– ticia, el Dios-verdad o no sé .qué. Suya en Jesús, Sor_ A.ngeles. {1) · El P. ·.Mariano Je había ordenado el mes de noviembre que escribiera su Autobiologia, a la cual aqu{ S·G rdiere la M. Angeles.
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