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X X I l I · 11 diciembre 1910 SUMARI0.-1. La comunión diaria.-2. Efectos que ha producido en su alma la carta epistolar del Director. V . J ' ' ¡ 1va esus. M. R. P. Mariano de Vega. Mi mu·y venerado Padre en Jesucristo: Después del' respetuoso y filial saludo debido a V. R., le ruego humildemente me bendiga. 1.-Desde el día de Nuestra Madre Purísima, que me acosté por estar mal y ver que iba de mal en peor, estoy ~M cama. Me levanto todos los días para comulgar y oír la santa Misa. Dudaba si apro– vechar o no esta ocasión para dej~r· la comunión sin nota de las reli– giosas; pero temí apartarme por completo de Jesús en un tiempo en que mi entendimiento, voluntad y memoria procuraban huir de .Él y alejarse lo sumo posible por no sentir los efectos de su misericordia. Por otra parte, me pareció que, aunque disgustase a Jesús entrar en mi.pecho, le sería grato mi sacrificio de levantarme, estando enferma, para ir a recibirle ; a cuyo sacrificio se agrega otro mucho mayor, que me ocasiona la idea o persuasión de que voy a recibir a un Dios de quien soy tenida por su mayor enemigo y aborrecida como tal. Pero ni por esto quiero dejar de comulgar, porque temo una caída fatal, que ponga punto final a las que forman la cadena de mi mala vida, si me aparto de tal modo de mi Dios. 2.-Cuando escribí mi última, no había terminado de. leer su carta epistolar, por esto le dije que había cargado poco la mano en la re– prensión de m'is hipocresías, etc. ; pero terminado de leer vi que nada faltaba. Dios pague a V. R. el insigne favor que me ha hecho con decirme las verdades que necesitaba saber, mejor dicho, en confir– marme en la idea que ya tenía de mí, que sabidas las verdades, que me ha dicho, las tenía.

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