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178 CORRESPONDENCIA DE LA M. ÁNGELES CON EL P. MARIANO No lo he leído todavía, pues necesito antes implorar despacio el auxilio de mi Inmaculada Madre y Señora, a quien reconozco deber todos los favores que hasta ahora he_ recibido de la infinita bondad de mi Dios, y quiero deber todos los que en adelante espero recibir, a fin ae que esta Divina Señora sea conocida, énsalzada, amada y glo– rificada de todos los Angeles y bienaventurados en esta pobre ~lma por tantos títulos toda suya. Espero que lo leeré esta noche o ma– ñana. Ruegue a mi Dios y mi Purísima Madre que de su lectura sa– que todo el fruto que se han propuesto al disponer que se escriba, y que muerta por completo para siempre a mí misma resucite a una vida toda divina, de la cual resulte mucha gloria al Señor y a su Santísima Madre. 2.-Cuán grande sea la bondad de Dios conmigo, no lo puedo yo fácilmente expresar, pues parece que me trata con la misma confianza y amor, con la misma familiaridad y mutua comunicación de bienes que a las. almas que gozan de su vista beatífica en _el cielo, en cuanto cabe Y' es posible tratar en esta vida. Si no supiera que el cielo dista tanto de la tierra, creería que es accesible a mi alma por la frecuencia y modo con que Dios, Jesucristo, se muestran a mi alma en él. El cómo lo ignoro. Pero yo siempre la misma. Hay momentos ~n los cuales pare¿e que mi alm~ se deshace de gratitud y amor v se con- pecados contra Dios Padre; b) el segundo era la voluntad, y a él correspondían los peeados contra Dios Hijo ; e) el tercero, finalmente, representa la memoria, y en él se hallaban los pecados contra Dios Espíritu Santo. Hecha esta original clasificación, con la autoridad de la S. Escritura, de los Santos Padres y de la razón teológica, se ponderaba y encarecía la malicia de cada uno de los •pecados ..acusados, para que, excitándose al dolor más perfecto, se purificara el alma y sus potencias. El P. Mariano logró cumplidamente su intento : la muerte mística del alma ·y la purificación de sus potencias. En las cartas que siguen se percibe todavía el eco_ lejano de sus frases, semejantes a saetas que penetraron profun– damente el corazón, a dardos encendidos que devoraron la escoria del pecado, a tajante ·espada que separa el espíritu de la materia, la tierra del delo. Desouéa de leer esta Garta, la M. Angeles quedó aturdida y aniquilada por 'espacio dP runos siete días, y en su afán· de perpetuarse en la idea de su miseria y de buscar a Dios en el, atributo de su justicia, atribuía a ciertas frases un sentido exagerado, separándolas de su contexto, como cándidamente lo reconocerá ella misma. Luego tendremos ocasión de detenemos en el examen de alguna de -ellas. El P. Mariano empezó .¡¡,escribir esta carta-que en la correspondencia se llama 1<Carta epistolarn-el 20 de octubre, terminándola el 4 de diciembre de 19ro. Era muy exte·nsa, pues ocupaba 130 páginas de unos 13 x 21 centímetros. ILa M. An– geles la apreciaba en gran manera, ,considerándola como uno de los más seña– lados dones recibidos de la dirección, y la conservó amorosamente hasta el· me,; de julio de 1914, cuando hallándose gravemente enferma y temiendo mori: de repen.te 1a destruyó.

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