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X XI 5 diciembre 1910 SUMARI0.--1. Recibp de la· carta epistolar del Director.-2. Dificultades que en– cuentra para creer en la predilección d'e Dios hacia ella. ¡ Viva Jesús ! ¡ Viva Marla ! M. R. P. Mariano. de Vega. Venerado _Padre mío en J esuscristo : Después'.'. del r¡;spetuoso y filial saludo debido a V. R., le ruego postrada a sus pies me dé s~1 s'anta bendición_. !.-:-Escrita la adjunta carta con intención de remitirla el día de la fecha 3 de la misma, me pareció convenieúte Jetenerla en m.i poder hasta recibir su prometida carta epistolar. Y así lo hice para no mo– lestar tanto a V. R., remitiéndole como lo hago a la vez que la pre– sente, que me creo en .deber de dirigirle para acusarle recibo d~ su escrito (1). •(1) Fueron tan sorprendentes y maravillosos los efecto:; producidos en el alma "de la M. Angeles por este escrito de su Director,. que bien puede decirse que. señala una etapa decisiva en el itine-rario místico' ele_ la sierva ele Dios. Por tanto, creemos oportuno recordar .brevemente su historia .y contenido. Ya antes de encargarse 9e i,u dirección espiritual, pero, sobre todo, a partir del 2 de julio de 1910, el R. P. Maria,ho 9escubrió el mundo de .zozobr:fa, inquie– tudes y temores que ila atormentaban y el· laberinto de dudas y confusiones ene que se desarrnllaba su ,espititualidad. Con el fin, pues, de tranquilizarla .y llevar la paz y, la calma a su corazón, redoblaba sus esfuerzos de palabra' y por escrito. Todo en vano ; la tan deseada serenidad- no aparecía -en el horizonte. Pi:onto se convenció que aquel ,espíritu gigante necesitaba. una fuerte purgación de espíritu que lo librara hasta de la idea_ de pecado y desorden para remontar su vuelo hacia la unión transformativa, del matrimonio espirHual. Y. leyendo la «Co11fo-– sión general» (véase p.107), concibió -el proyecto ·de poner a1nte sus ojos toda la malicia intrínseca de los pecados <:ometidos, el aborrecimiento ,con que Diri3 los miraba y los bienes inestimables ele, que privaban al afana. : A.sí pues, :tomando por base de' su argumentación el capítulo VIII de la. profecía de Ezequiel e insph-'i:1- dosé en S. Juan de la .Cruz (Subida al Monte Carmelo, fib. 1, c. IX), y en el P. Juan de Rojas (Representaciones de la verdad vestida, mística.i, morales y alegóri– cas sobre las siete Moradas de S. Teresa; careadas con la' Noche oscu.ra . de S. Juan ele la Cruz, c. XIX ele las terceras Mo,radas~, .reunió en. tres grupos o· •categorías, correspondientes a otros tantós aposentos· del lemplo •de su alma; todo aquello que de desordenado menci011"1ba la M. Angeles -en. 'su ·«Cbnfesión:n : a). el primer aposento o mansión del alma és el entenclimier_lto, y en él colocab'11 las 'faltas y

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