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CARTA XX, 3 DICIEMBRE rgro 171 pureza, inocencia y candor mediante el amor e imitación y un v1v1r abismada en f:1. Propuse hacerlo así y tener en adelante un cuidado exquisito de no mahchar mi alma con ningún pecado mortal, venial ni imperfección, como lo había propuesto antes en la visión de la Di~ vinidad. Estas c;municaciones divinas dejaron mi .alma inundada de. tan– to gozo, que parece tenía el paraíso, la gloria del cielo, encerrado en ella. Perdí toda idea de pecado, remordimiento, pesar, etc., etc., y quedé como si nunca hubiese of~ndido a Dios. La mañana siguiente, primero del actual,· al bajar al comulgatorio, saltando de contento y placer, pues era grande la alegría ·de mi alma, me dije a mí misma: «¿, y qué hago ahora de la carta de mi Padre, pues aunque me meta en los infiernos yo no podré sufrir ni llorar pecados que no existen? ¿ Dejaré para otra ocasión? Lo siento ; pero si leo en el estado actual de m·i alma, así los pecados como las reprensiones contenidas en ella serán centellas para mi espíritu, confites de gloria que acrecentarán. mi gozo y mi placer». Comulgué, y en seguida de recibir a Jesús en mi pecho, sentí deseos de sufrir lo que me resta po~ mis enormes cul– pas y pe<:ados; y n1ovida ele estos deseos rogué a su Majestad se dig– nase poner mi alma en estado ele leer con fruto la carta epistolar que mi Padre me había dicho me mandaría no, tardando, y la gracia de aprovecharme del con tenido ele la misma y conseguir el fin que V. R. y el mismo Dios se habían propuesto al disponer que la escribiera. Me pareció ·que Jesús otorgaba mi petición, que ponía mi alma en condiciones de padecer lo que me resta para la completa purgación de mi alma, y que todo se verificada antes de la fiesta ele Nuestra In– maculada Madre. Lo cierto es que cesó en gran parte aquel júbilo o manera de gozar que tenía mi alma, y me encuentro en estado ele su– frir y ardientemene deseosa ele vér en mi poder la citada carta. Esta misma mañana, después ele tantos favores y propósitos de no manchar mi alma siquiera con la más .ligera falta, salí del coro a las •nueve y media a cumplir con mis deberes de cargo con intención de volver a él a las diez, como lo ihice. Y en este breve tiempo, hablan.do con la lVL Vicaria y otra religiosa del Capellán (tenía, necesidad de hablar de él), tengo duda si habré faltado a la caridad. ¡ Este es el fruto que saco yo de los favores divinos ! ¡ Qué miseria la mía ! ¡ Cuándo dejaré ele ser pecadora ! ITINERARIO MISTICO 13
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