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164 CORRESPONDENCIA DE LA i\I. ÁNGELES CON EL P. MARIANO hay tormentos capaces de alterar la paz y con.suel,o de mi a'!ma, y creo que aunque estuviera en el infierno no podría sufrir ante la idea del misterio sublime llevado a cabo por Dios en ese día a favor de . María, mi excelsa Madre y Señora, en cuya gloria y felicidad cifro la mía. 2.-Sólo tengo un sentimiento, y es pensar que no voy a estar en el estado que quisiera y que tanto anhela mi alma y esperaba hallar en tan santo día para que fuese completa mi diéha y felicidad ; pues veo que se retrasa tanto el envío de su carta. ¿ Cuándo piensa man– darme? Hágalo pronto, Padre mío, que tengo necesidad de ella, pues conviene mucho que con el tiempo señalado por V. R. para la satis– facción de mis culpas expiren también éstas por medio de un arre~ pentimiento 1:al que nunca jamás vuelva el Señor a acordarse de ellas. ¿No es verdad que me dijo que todo cuanto hiciese hasta el día de mi Purísima Madre lo ofreciese en satisfacción de mis pecados? ¿ Y será· tan esquiva esta Divina Madre y tan poco generosa conmi-. go que en ese día no me perdone y haga que me perdone el Señor a culpa y a pena mis muchos y gravísimos pecados, y que quiera que continúe hecha un· S. Jerónimo, llorando siempre, siempre llorando, con la piedra en la mano quebrantando mi pecho a causa de mis pe– cados? No lo creo, ni puedo creer que lo ,quiera V.; por consiguien– te acabe pronto con ellos, . pues yo me siento llamada a otra vida mejor. 3.-¡ Oh María, oh filaría Inmaculada,-a tus plantas se presenta hoy mi alma enamorada !-Tuya; Madre adorada, toda tuya es mi alma.-Por eso se entusiasma al cantarte al alborada.-¡ Oh cuán bella eres, Madre,-cuán preciosa y cuán amable !-Mi alma se arre– bata-ante tu sér adorable.-Es tanto lo que me atrae-tu belleza incomparable-que no puedo de• tus plantas-ni un momento sepa– rarme.-Tu idea me ertcanta,-tu mirada traspasa,-y no sé, Madre, qué me pasa-cuando me hallo a fos plantas.-Mi pecho se abra– sa,-mi alma se escapa,-y si Tú no sostienes,-la vidá me fal– ta.-Acoge, pues, Madre,-mi madre adorada-acoge en tus bra– zos.-piadosa mi alma. Su indigna hija en Cristo, que le ama de todo corazón y ruega postrada a sus pies la bendiga, Sor Angeles Sorasn
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