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158 CORRESPONDENCIA DE LA M. ÁNGELES CON EL P. MARIANO relaciona c~n la paz y tranquilidad ·de mi alma y que ésta no descanse sino en el criterio y palabra de aquel en cuvas manos,está. Por esto hoy ·al mediodía, exponiendo al- Señor la situación de mi pobre alma una, dos y tres veces me ha. ocurrido-o no sé qué-que aunque repita la confesión de las faltas de esta semana, que son las que me intranquilizan, cien .;_,eces con· oien· confesores a cual mejpres, no hallaré la tranquilidad que busco, pero sí la recobraré y completa · con sólo insertar dichas faltas en el papel con ánimo de enviar a · V. R. la primera vez que le escriba. Pues ¿ cómo no me quedé tran– quila el día pasado-me dije yo a mi misma-con la confesión que hice a mi Padre de las mismas faltas? A esta pregunta me pareció que me contestaba el Señor: «No quedaste tranquila, porque no le expusiste tu temor de que Y o no te perdonaría, como te indiqué que lo expusieras, cuya indicación despreciaste como uno de tantos pen– samientos que van y vienen ; y ya ves cómo' te ha sucedido )o que te indiqué. Repite la confesión por escrito, más las faltas que ayer y hoy has cometido, y expón tu temor y verás cómo quedas tranquila)). Resolví hacerlo así, y este es el motivo porque escribo hoy esta con– fesión, la que no pienso remitirle hasta que le escriba, pües no· quiero molestarle con la frecuencia que requier~n las múltiples n_ecesidades de mi alma pecadora cargante hasta no más con su Padre Espiritu~I. •
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