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150 CORRESPONDENCIA DE LA :\I. i\NGELES CON EL P. MARIANO réntesis, en el cual tuvo Jesús la bondad inefable de hacerse presente a mi alma pecadora en la forma que hacía tiempo no le había visto y deseaba verle. Si Jesús hubiera concedido este favor a otra reli– giosa, seguramente no necesitaba más para pasar muchos meses en continu~s acciones de gracias incapaz de sufrir. Pero yo j ingrata ! apenas cesó aquel influjo o favor, volví a mi estado de dudas y temo– res, y lo que es más triste, a mi vida de pecado y a ofenderle con nuevas culpas. ¡ Qué miserable soy! Como verá por el adjunto .papel (1), lo pasé bastante intranquila hasta el 19 en el que repetida la confesión en la forma que va, re– cobré la paz del alma. Desde entonces lo he pasado muy bien, a Dios gracias. 3.-Como no tengo en este mundo ninguna cosa que me llame la. atención, en estando tranquila de conciencia, enseguida me voy con Dios, pues fuera de El no halla reposo mi pobre alma. Pero ¡ ay Dios mío ! ¿ cómo dar cuenta de lo que me pasa en Dios y con Dios? Yo bien quisiera, Padre mío, y no ocultarle nada ; pero son tantas las cosas que le tengo qtie decir, que por lo mismo me veo más in– capaz para hablar. Pocas veces me pongo en comunicac10n con Dios Trino y U no, con cualquiera de las tres Divinas Personas, o me dirijo a Jesús Sa- . cramntado, que no reciba algún favor singular. Para mi alm~ diri– girse a Dios y verse transportada a una región remota de t9do lo vi– sible y terreno y puesta en íntimo trato y comunicación con Dios, gozando de su vi~ta y presencia, es todo l!na misma cosa. Y aparte de este trato familiar con Dios en la región que digo, y de este ver a Jesús Sacramentado con una majestad divina y grandeza suma., que parece llena todo el rpundo, etc., etc., aun estando distraída o con los ojós abiertos, como yo digo, goza también mi alma de otro favor, que consiste en un ver a Dios, el Dios Trino y U no, o sea el Ser Di– vino, presente en todo lugar de un modo que no sé explicar, pues quien lo ve es mi alma y los qu.e lo descubren son mis ojos velado en la claridad del día si es de día, o envuelto en la oscuridad de la noche si es de noche, cual si la luz y las tinieblas fuesen un velo transparente envuelto en el cual se me d~jase ver el Señor ya como Dios único ya también Trino en Personas. ¡ Y qué efectos produce en mi alma (i) Es decir, lo que nosotros publicamos al final de ·esta carta en el nüm. 9.
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