BCCCAP00000000000000000000852

CORRESPONDENCIA DE LA 1\NGELES CON EL P. MARIANO 5.-Cesó aquel influjo o comunicación ,divina, y quedé con gran– des deseos de comunicar a V. R. io que acababa de ver y experimentar y un no sé qué que me obligaba a ello. Mas yo había resuelto no • escribirle sino de tarde en tarde y poco, o lo que es lo mismo, vivir incomunicada, sola con Dios, reci~iendo sus comunicaciones divinas sin cuidar de comunicar a quién tengo en. su lugar. Por esto ahogué aquel impulso que me movía a dar cuenta de la comunicación que acabo de referir, pareciéndome que me tendría más cuenta emplear el tiempo en contemplar a Dios que en escribir. Pero no debió agradar. a Dios Nuestro Señor mi resolución y pensamiento, pues pasé todo "el día sin hacer nada. :Me sentía fuertemente atraída de Dios, con grandes ansias de responder a su divino llamamiento e irme con El ; pero no fuí por un no sé qué que me impedía, no obstante el profundo recogimiento de espíritu, que me facilitaba mi comunicación con Dios. Pasé así todo el día del martes; y ayer miércoles por la mañana, sin– tiendo este mismo recogimiento de espíritu y deseos de ir a Dios, y por añadidura un fuerte llamamiento divino que me obligaba a en– golfarme en el Ser Divino, me dirigí a Nuestra Madre Purísima y le dije: «Madre mía, voy al coro· y en la oración me voy a abismar toda en Dios ; encargaos Vos de mi Padre Espiritual para que no tenga yo que pensar ni siquiera en él)). Fuí al coro y apenas me pre– senté al Señor en la oración, me cogió su Majestad; pero ¿ para qÚé? para tenerme allí hecha una pelele sin poder ver ni pensar en otra cosa que en la visión que he referido del día anterior y en dar a V. R. cuenta de la misma. Repetidas veces intenté deshacerme de esta idea en mi afán de engolfarme en Dios; :pero no pude ni durante la ora– ción ni después de las Horas, cuando también intenté, hasta que• por fin entendiendo que Dios Nuestro Señor estaba resuelto a negar a mi alma toda comunicación divina mientras no diera cuenta a V. R. de las recibidas ya insertándolas en una carta, aunque ésta no se la enviara hasta más tarde, o lo que es lo mismo hasta vaciar mi alma en la suya de V. R., única manera de quedar sola 1 solísima, y descan– sar en Dios, como deseaba. Propuse hacerlo así, y este es el motivo que me pone en precisión de escribirle. Pensé escribirle ayer, aunque no tenía intención de mandarle la carta, pero no pude. Lo hago hoy, temiendo alguna caída si difiero más tiempo el hacerlo ; pues ya me veo en un estado muy

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz