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144 CORRESl'O'.'\DENCIA DE LA i\I. ANGELES CON EL !'. l\1ARL\:-SO do en el coro en un recogimiento interior 1 me sentí llamada a ir con Jesús Sacramentado. Resistí ·por espaGio_ de quince o veinte minutos con mucha violencia y fatiga ocasionadas del atractivo. de Jesús y mi resistencia a su llamamiento divino ; y no pudiendo sufrir más aquel estado violento de alma resolví irme rnn El. ]\fas antes me di– rigí al Espíritu Santo .con intención de implorar su auxilio y asisten– cia divina para rendir a J esüs los homenajes de respeto y amor de– bidos a su realeza divina y a sus bondades conmigo, pues yo sola nada bueno sé ni puedo ejecutar en obsequio de tan gran Señor. Ape– nas me dirigí al Espíritu Santo con el Veni, Sancte S,Piritus, cuando . abriéndose delante de mí un horizonte divino, me pareció ver la Di– vina Persona del Espíritu Santo con un aire de agrado y majestad divina en una sublime región de luz. Al ver a su Majestad sentí ta– les ansias de abismarme en El, o no sé qué, que me costó mucho rezar el Veni, Sanclc Spiritus, el cual siendo como es una deprecación tan breYe me pareció interminable. En mis ansias de unirme con su Majestad D.ivina y poseerle ele lleno en mi alma, solicité de su bondad infinita esta gracia de su pre– sencia real en mi alma con otras muchas relacionadas con la glori~t del Verbo Divino Humanado, en cuyo amor deseaba arder cual ninguna criatura eternamente. Pero sobre todo le supliqué se posesionase de mí, de suerte y manera que fuese su Majestad la vida de mi alma y el espíritu que en adelante me conduzca ·y gobierne e informe mis actos y todo mi sér. Entendí que .otorgaba mi petición y que su Ma– jestad Divina asistía en mi alma con la realidad y verdad y grandeza infinita con que se mostraba en aquellos momentos a mi alma ; y lo creí. · Inmediatamente empecé a sentir grandes ansias de anfar y glo– rificar a la Virgen Santísima y de pertenecer a esta Divina Señora en absoluto y por completo ; y así se lo pedí a la Divina Persona del Espíritu Santo, mi Dios y mi Señor. Entendí que ·_también me con– cedía esta gracia. Y en el mismo momento fué• sustituída por María Santísima la visión dei' Espíritu Santo, cual si este Divino Señor, cediendo su lugar a la Señora, me dejase sola con Ella, lo que hizo dándome a entender que aunque oculto asistía allí presente, pues n.o se había marchado sino ocultado a mi vista para que pudiese atender mejor a la Santísima Virgen y engolfarme en ella. como así lo hice,

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