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CARTA XV, 29 OCTUBRE 1910 1 37 dirigida suya del siglo qué sé yo cuántos en la que mandaba el Padre a la hija que al momento quedase libre de todos lós dolores y tribula– ciones expresadas y por expresar en su carta dirigida a él, y que no tomase ninguna medicina. Y supongo que para mandarle el Padre esto, no sería una religiosa tan vulgar, desobediente y. de poca fe como yo. Mis religiosas me dicen no quieren rogar a Dios por mi salud, pues cuanto más piden peor me ven. El arte y las medicinas no me aprovechan. Alguna que otra vez, pocas y con frialdad, que pido al Señor y a la Santísima Virgen que me concedan salud y fuerzas para seguir a la comunidad en todo, aunque sea con trabajo, y hacer penitencia, entiendo que sí desean y quieren concederme esta gracia, y no veo el efecto. ¿ En qué consiste? Pienso que Dios Nuestro Señor espera alguna cosa, no sé si de mí o de otra persona, para concederme una salud relativa para que..pueda seguir a la comunidad en todo, mejor dicho, ir delante de ella, pues es éste. mi primer deber como superiora. 4.-En el refectorio se está leyendo la correspondencia del P. Gón– zález con el Beato Diego. Nos gusta mucho a todas, pero nos reímos la mar con las reprimendas del P. González (1). Debió cursar la mis– ma escuela que V. R .., porque se diferencian poco los dos. Quiera Dios hacer ele mí otro B. Diego, en quien he tenidodo y tengo el atrevimiento y la refinada soberbia de verme retratada: 1.º, en su delicado estado ele salud, sobre todo en el padecimiento que tuvo a la cabeza, pues he tenido otro igual por espacio de once años conti– nuos hasta el presente que ha desaparecido de mí, por lo que me com– padezco mucho de él ; 2-,º, en no tener en sí más vida que la que le municaba el Señor por medio de su Director; 3.º, en su modo de dar cuenta ele conciencia y sobre todo en el relato que por escrito. le hace (1) En 1901 se. publicó por vez primera el hermoso e interesan.te epistolario del B. Diego José de Cácliz y su Director espiritual P. Francisco J avjer González, que tan entusiasta y merecida acogida en.:ontró en el público devot.o. Cf. El Di– rector perfecto y el Dirigido santo. Correspondencia epist'Jlar del B. DiegO J. de Cádiz con el V. P. Maestro Francisco Javier González y viceversa. Sacada a luz y anotada por el P. Ambrosio ele Valencina, O. F. M. Cap., Sevilla, 1901. Poste– riormente se editaron también las cartas dirigidas por el Beato al otro director, a quien confió su alma y a un amigo. Cf. Cartas de i;oncie.z:llia que el B. Diego J. de Cádiz dirigió a su Director espiritual D. Juan José Alcover e Higueras, anotadas oor el P. Diego ele. Valenciina, O. F. M. Cap., Sevilla, i904; Cartas interesanfes que el B. Diego José de Cádi'z dirigió a su amig'J y _confidénte el R_. P. Fr,. Fran– cisco de Asís G'>nzález, O. P., anotadas por el .P. Diego ele Valeincrna, O. F. M., Cap., Maclricl, rs-09.
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