BCCCAP00000000000000000000852
136 CORRESPONDENCIA DE LA M. ÁNGELES CON EL P. MARIANO más consejero, más Padre que uno, que es el mismo Dios en la única persona o Ministro suyo encargado de mi dirección, para evitar los mil y mil peligros a que me expondría de hacer lo contrario, cuyos peligros yo no ignoro. Por consiguiente, no puedo yo, Padre mío, sin faltar al doble voto de obediencia y perfección que hice por ins– piración de la misma Soberana Virgen (quien por esto mismo me obligó a prometer no comupicar con nadie de palabra ni por escrito sin permiso de mi Padre Espiritual (1), comunicar los asuntos de mi alma con ninguno fuera de V. R. o sin que V. R. me dé su permiso en cada caso. Y tenga entendido que el día que yo faltare en esto se .embrollaría mi conciencia de suerte y manera que le sería imposible ponerme en estado de paz, a no ser que Dios Nuestro Señor me llarhe y quiera dirigirme por otro, en cuyo caso ya le dejaré yo o me deja– rá V. R., y me iré a buscar a mi Dios a donde su Majestad me llame; y aunque quiera yo ocultarle, no podré, pues lo conocerá bien pronto en mi retraimiento y falta de confianza y de fe y de rendimiento a sus mandatos. He resuelto no escribir al P. N. ; todo será que juzgue de mí que soy muy grosera y desatenta; pero hay otros que tienen esta misma queja de mí, siendo más acreedores que él a mi afecto y atención. El miércoles escribí a un Padre nuestro de Orense para deshacer el agravio que lé hice hace dos años, contestando a una carta suya por medio de Sor Presentación, por lo que le creía resentido de mí. Como es un Padre que quiero mucho sí, pero que no comunico nin– gún asunto de conciencia, no tengo el reparo que con otros para tratar con él ; por esto es fácil que alguna que otra yez le escriba por mi misma por su consuelo; pero siempre que le escriba se lo diré. 3.-Desde el día que escribí a V. R. lo voy pasando mediana– mente de salud. Estoy hecha una calamidad de dolores ; cualquiera diría que pesan sobre mí ochenta años de .vida. Las calenturas me molestan bastante, y ya no espero aliviarme de ellas hasta el mes de junio, a no ser que V. R. tenga la bondad de librarme de las mismas, haciendo de mí un alma llena de fe y obediencia hasta el punto de sanar a un simple mandato suyo, pues ayer me leyeron una carta escrita por uno de nuestros Padres a una religiosa de nuestra comunidad (1) Así se consigna en el Voto de obediencia hecho el 7 de diciembre de 1907. Véase mús arriba, p. 40.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz