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CARTA XV, 29 OCTDl3RE 1910 135 fesarme con él (con el. P. Confesor digo), pues me pareció que Dios, a quien antes veía de úna manera clara en él, se había alejado a dls– tancias infinitas; y cada vez .lo voy viendo más claro,. y me afirmo má.s en este s.entir. Mas mis religiosas, que ignoran este secreto, se maravillan del largo silencio del Confesor en esta ocasión (1). Hay una (la tornera) que me .dice que ya no espere nada del Padre, pues mi Padre es V. R. y no el Sefíor Deán, y que no le .dé vueltas, porque así está dispuesto por I)ios. Por esto siempre q\Je recibe alguna carta suya me la entrega muy alborozada, diciendo : «Aquí viene el Padre)). Me da una guerra terrible con esto. todos los días, cuando estamos solas; pero yo disimulo y no le hago caso. Un día me dijo que .a nuestro Padre se le había acabado el saber. Bien sabía yo lo que me quería decir, pero le pregunté: <<¿ qué es eso de acabarse eJ saber?)) A lo que me oontestó diciendo: «¿ No lo conoce? Bien. pronto lo conocería yo si estuviera en su lugar. .Pues es que se le ha acabado o le ha quitado el Sefíor una cosa que tenía antes para dirigirle a V. R., .y por esto no le puede aprovechar, Necesita de otro Padre, y éste ya lo tiene, pues le .ha proveído Dios de antemano)). Y afíadió alg·unas cosas que omito referir, por– que no conviene que lo. sepa V. R., no sea que después se sirva de este conocimiento para hacerme sufrir. Ahora bien ; si Dios Nuestro Sefíor no quiere que yo comuniqlle lqs asuntos de mi alma ni siquiera con los directores que me han tra-:– tado .y dirigido, ni con los Padres de la. Orden, entre los cuales hay más de uno, dos y tres con quienes podía comunicar. con toda con– fianza, fuera de aquel a quien se. ha complacido su Majestad Divina en cargar. con el enorme peso no sólo de .mis crímenes.sí que también de Ja obligación de co1,1.ducirme a l!l, ¿ cómo quiere. V. R .. que yo acepte y' haga uso de la libertad que pretende darme. para tratar con el. P. N. ni con ninguno fuera de mi Padre Espiritual? Bien .sé qu;e los confesores y directores tienen el .deber de dejar en libei-tad a. sus dirigidos para confesar y tratar. sus asuntos con quien quisieren ; pero también sé que no lo quiere Dios d.e mf, ni lo quiere tampoco la Santísima Virgen, quien me tiene insinuado repetidas veces y muy claramente. ser volun.tad suya y de Dios que yo no tenga más director, (r) El Sr. Deán, Dr. J0:sé Hospital Frago, .natural de. .Os de Balaguer; el cual, c?mo dice en su anterior, se hallaba de viaje en Catalufot.

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