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134 CORRESPONDENCIA DE LA }I. .'\NGELES CON EL P. MARIANO que mi Dios y Señor guiere que padezca por el bien de esa buena religiosa. Ayer estuvo aquí el M. R. P. Justo Trecu, guardián de La Agui– lera, y en el breve momento que nuestra M. Vicaria salió del locu– torio a llamar a las religiosas para/que bajasen a saludarle, me dijo el Padre que encomendase a Dios un a:lma dirigida suya, que está sufriendo mucho física y moralmente y que se teme cualquier cosa de ella. Le prometí que la encomendaría,. y la encomi~ndo ; y aunc¡ue 90 '1a c;onOZC() rii 5:iento p()r ella d }nterés que por otr.as . (cuando 111e– :1oih~sta ªhora),.me, tjfrezco,a pétdecer st1s.~ra:bajos físicos J morales, si es ésta la vol.untad :<le! Señor y la de V;. R. 2.-Este buen Padre, desde que me confesé con él por junio del año pasado, demuestra interesarse mucho por el bien de mi alma, y lo creo, porque conozco que me quiere de corazón por la compasión que le inspiró y debió inspirar le triste situación en que se hallaba mi alma en aquella ocasión. Por est◊; todas las veces. que viene a Va– lladolid vien,e a visitarnos; pero yo no voy nunca sola con él, por– gue tengo un no sé qué que no me deja tratar los asuntos de mi con– ciencia con ningúrio; fuera de aquel' a guié11 Dios ha confiado la di– récción de mi ali'na, por mucho que me iguste; quiera, me conozca y le l1aya ti'a'tado anü:is ·; porqué no encuentro ;á Dios en ellos y yo no puedo comunicar con ninguno, no hallando a Dios en él. Entiendo que el citado Palire· se queda Con sentimiento porque no voy sola ton él, y con doble motivo sabiendo cori10 sabe el origen y causá de ri1is in– tranquilidades y sufrimientos morales; que era mi comunicación con el Director espiritual. Mas yo, aunque siento el disgustó que le oca– siono con esto, no puedo portarme de otro modo sin exponerme a perder la. paz del alma, pues creo disgustaría al Señor; y me con– tento con rogar por él a Dios Nuestro Sei"íor para que le premie el afecto que me tiene y. su buén deseo de ayudarme, y pedirle que haga que rio se er1fade por esto conmigo ·ni se resienta de mí. Nustro Padre Confesor no me ha escrito ni üna carta siguiera desde que salió de Valladolid. Nada me extraña, porque conozco bien que rio es voluntad de Dios que yo comunique con nadie fuera del mismo Dios en aquel en quien ha: fijado El su cátedra de ver– dad para dirigirme. E~to lo vi siempre muy claro; mucho más claro la primera vez que después de haberme confiado a V. R. fuí a con-

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