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130 CORRESPONDENCIA DE LA :\l . .'\NGELES CON EL P. :MARIANO sas más he pedido y a mucho más me he. ofrecido ; pero todo con la misma condición. Si le parece bien, deseo me dé su permiso para ofrecerme a to~o lo dicho definitivamente, para lo cual no quiero se moleste en escribirme; como supongo que usará de tarjetas y, caso que no, las tendrán de comunidad, mándeme una a vuelta de correo, y sólo con esto sabré que me da .su permiso. Y si esto no estima con– veniente, continuaré ofreciéndome al Señor en la misma forma que hasta ahor~; ycua11,do me escúba me dirá lo que debo hacer para satisfacer mi deuda· ~l Sefi'o1.< porl:O que espero: hatá ·ª favor de esta buena religiosa, que creo me ha encomendado el ~ismo Dios . .2.-El dí1 is 6 26 de a'g9pt<) cletactual, hallándome yo muy ne– cesitada de past9. espiri;ual,H pu~p,p~da rpe aprovechaba fuera de la doctrina y consejos de V. R., y. no _sólo no me aprovechaba sino que ni siquiera podía pensar en otra cosa, y hacía ya veinticinco o veintiséis días qUe no; recibía. carta súya, me. puse,, .corpo todos los días, a leer y .medita1: él contenicio.de las. dos cartas: únicas que me había t)s.orito: Serían las cuatro de la tarde poco más y -estaba en la sala prioral. Apenas me puse de rodillas, ado.ré al Señor y empecé a .leer las pri– meras cláusulas de la carta primera. que V, R. me dirigió, me pare:. ció ver Ja Divina ]?,etsona deL Espíritu Santo venir hacia mí de .la parte del Oriente .por tres veces con, una deidad y .amablidad y en una forma que no. me ,detengo a explicar. La primera y segunda vez que le vi venir. en ·aquella. forma me entusiasmé o no sé lo que me pasó, que quedé como absorta en El, pero sin verlo, o sea que le perdí de vista, como si me hubiera dormido por breves mom~ntos. Mas la tercera v_ez me pareció que, aproximándose más hacia mí y haciendo suyo todo el contenido de la .carta que hab.í~ comenzado a leer y suspendido su lectura por causa de Su Majestad, me dirigía todo lo que V; R. me dice en aquella carta, como si fuera Dios Es– píritu Santo y no V. R. quien me habla en ella. Como me dijo V. R. que al leer sus cartas pensase que es Jesús quien me habla, dije al Señor: <<És Jesús a .quien tengo que ver en esta carta y no a Vos, pues mi Padre me encarga que lo haga así.» A lo que me con– testó Su Majestad: «Jesús y Yo somos una misma cosa; en esta carta te hablo Yo, que soy el encargado de llevar a cabo en tu alma tod.o lo que tu Padre espiritual te aconseja, promt¡;te y manda en ella, y lo haré mediante el mismo; en la otra te hablará Jesús.>>

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