BCCCAP00000000000000000000852
CARTA XIII, 20 OCTUBRE 1910 125 gaño a los confesores, etc., etc., pero que no revolviese más mi con– ciencia con nuevas confesiones generales. Le dije que no, que no vol– vería más a confesar pecados de la vida pasada, pues ya me había quedado completamente tranquila. Y a los dos días de marchar el Prelado ya estaba yo intranquila, pensando que estoy en pecado y que necesito hacer otra confesión general, porque no. me valía la que hice con V. R :, pues esa confe– sión de pecados es un acto de refinada soberbia, porque manifiesto en ella favores recibidos de Dios y no confieso los pecados lisa y des- ' nudamente como debía, para que la confesión fuese según Dios. j Cuán– to me ha fatigádo esta idea! Discurría con quién confesarme de nuevo generalmente y no hallaba ninguno que pudiese satisfacer mis deseos, ni tampoco hallaba en confesar de nuevo mis pecados ni podía tran– quilizarme en dejar de confesarlos. Me parecía que mi remedio con– sistía no' en repetir co1ifesiones generales, sino en que· V. R. arran– case de mí de una vez para s.iempre los efectos de mis pecados con darme a conocer la gravedad de éstos y hacerme arrepentir de ellos, como es debido a un alma tan favorecida de Dios como la mía ; pues esto y no otra cosa me había dado a conocer el Señor el día no sé si 9 ó 10 de agosto, cuando·me pareció que V. R., recorriendo todos los senos de mi alma, arrancaba todos los vicios y pecados de la mis– ma y que, dejándome aniquilada y muerta a mi propio ser, resuci– taba a una nueva vida, como le indiqué en una dP mis cartas dirigi– das por aquel tiempo (1). Esto me parecía a mí y que el remedio de m:i necesidad y la sa– tisfacción ele mis ansias y deseos me había ele v.enir de Dios por con– ducto de V. R. y· no de una nueva confesión de pecados. Pero decía entre mí : en vano espero lo que necesito para acabar de morir y co– menzar a vivir una nueva vida según Dios, pues ya he pedido a mi Padre Espiritual que me ponga en conocimiento de la gtavedad ele mis pecados y de las ofensas que he inferído a mi· Dios (pues yo nó lo puedo conocer por otro medio, por ser éste el dispuesto por Dios para concederme esta gracia) y no lo quiere hacer, y estaré así sin ciar un paso adelante hasta Dios sabe cuándo. Cuando se despidió det mí, me dejó en un estado que parecía no necesitaba más que coger mi alma y colocarla en Dios para engolfarme en El, pues no hallaba (1) As/ lo dice en la carta fecha 12 de agosto. Véase más arriba, p. 55.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz