BCCCAP00000000000000000000817
vista me causaba. Cortamos ia carne colgante; hicimos dos o tres suturas, y siguió tan animoso comó siempre·. 7.-LA 'RESUR.RECCION DE 'LA CARNE. · Ya íbamos con la pl'áctica, adquiriendo el dominio del idiorn.a indígeúa y poco a poco íbamos intensificando las explicaciones doctrinales en la casa y en las chozas. Hasta logramos traducir en breve tiempo el Cátecismo de la Doctrina, cristiana y darlo a la 1:tnprenta para que, los que ya habían aprendido a leer, lo estudiaran' y se lo llevaran a los 'demás. Pero todavía nos era difícil acomo– dar nuestra explicación a la mentalidad o idiosincrasia de ellos; y había ciertos puntos . que a algunos, que •se tenían por más entendidos o avispados, se les hacía cues– ta arriba admitir. Citaré un caso: ·Explicando el Credo, llegué , al artículo de la Resurrec– ción de la carne, y expuse cómo , era dogma de fe que to– dos habíamos de resucitar con nuestro propio cuerpo. - No -interrumpió uno de° los más viejos-; eso .no pue9e ser que el cuerpo de un indio vuelva otra vez a vivir. - Sí, hijo, sí --le respondí-/ Dios lo ha revelado y El puede hacerlo, porque para Dios nada hay imposible, ~ Qüe no, que no; eso rió puede ser. -Te parecerá a ti que no puede ser, pero aunque así te parezca, debes de creerlo porque es dogma de fe y es nec·esario creerlo para salvarse. -No, no; yo no comprendo cómo puede ser eso. -Aunque no lo comprendas, pero debes de creer que Dios .puede hacerlo y lo hará. 156
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz